Los hechos…
Han pasado diez años ya desde aquel día en el que se paró el mundo entero. Dos aviones se estrellaban contra dos torres emblemáticas (y económicamente muy activas) de la ciudad principal del principal país del planeta.
Prácticamente todo el globo pudo ver a la muerte y al caos en vivo y en directo. Nadie entendía nada, nadie atinaba a decir nada. Solo la sorpresa y el horror hizo que “todos” termináramos llorando alrededor de tres mil almas que se fueron ese día en ese lugar.
El gobierno de los Estados Unidos, con George Bush a la cabeza, decretó que la organización culpable del atentado fue la organización islámica terrosita Al Qaeda y puso en primera plana de todos los diarios a su líder: Osama Bin Laden.
Entonces fue cuando se inició la “lucha global contra el terrorismo” para vengar a los caídos del 9-11 y para salvar a la humanidad de este mal que tanto daño le hace.
Se inició la búsqueda del temido terrorista allá, por sus lejanas tierras. De vez en cuando circulaban videos en los que Osama daba cuenta de su infinita crueldad y falta de escrúpulos para con el mundo. Éste, lógicamente, lo odiaba.
A su vez, surgió una notable “preocupación” del gobierno Estadounidense por liberar a los países árabes de sus dictaduras, para que los pueblos pudieran disfrutar de su libertad y hacer valer sus derechos. Y así las tropas desembarcaron en Irak, después en Afganistán y hace poco en Libia.
El primer gran logró de esta lucha fue la caída del tirano Sadam Hussein, y el último fue la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden.
Al parecer esta “guerra contra el terrorismo”, que ya lleva una década, ha dado sus frutos y el mundo parecer tener un mal menos del cual quejarse.
¿LOS HECHOS?
Sin embargo,
Han salido innumerables publicaciones (documentales, libros, videos, etc.) en los que se afirma que el atentado del 11 de Septiembre nunca fue tal. Suceder, sucedió, morir la gente, murió, pero… ¿cómo?
Son muchas más las preguntas que las respuestas, claro esta. En primer lugar: ¿cómo es posible que esos aviones se hayan estrellado sobre esas torres? Según dicen, es notablemente raro que los radares no los hayan detectado a tiempo y, según dicen, meses antes se estaba planeando un simulacro en el que dos aviones se estrellarían contra dos edificios (por precaución, nomás). Tampoco se entiende cómo un avión se estrelló contra el pentágono, tamaña fortaleza, sin que nadie advirtiera nada y, sobre todo, con un piloto kamizake que apenas sabía manejar un avión.

Es más, ¿vieron que los edificios literalmente se derrumban? ¿No les hace acordar a esas demoliciones hollywoodenses de colosales construcciones? Bueno, hay un poco de ello y esto esta probado. El solo impacto de los aviones no pudo haber hecho que los edificios se derrumben y es por ello que se necesitaron explosivos que hicieran que el metal de los cimientos se derrita para que las construcciones pudieran venirse abajo.
Otro dato curioso es el del hallazgo del pasaporte en medio de las ruinas: era el de uno de los conductores de los aviones. Ha sido muy provechoso para la causa que dicho documento se salvara de tanto desastre ¿o será que lo habrán colocado ahí adrede para que la identidad de los criminales quede bien identificada? Acá en Argentina es moneda común que pase ello ¿por qué no allá, donde la inteligencia criminalística esta bien desarrollada?
Por supuesto que sobre lo que pasó en sí, hay muchísimos más detalles que hacen dudar a cualquiera de la veracidad de los hechos oficiales, pero estos me parecieron algunos de los más destacables.
Ahora, el enemigo,

De cualquier forma, a partir del 9-11 se empezó una persecución al terrorista, quien se mofaba de todos desde sus ocultas cuevas en las inhóspitas tierras árabes ¿o acaso era un actor X desde un estudio? ¿O acaso era todo armado? Varios registros que comparan las distintas apariciones de Osama a lo largo de estos años muestran curiosas diferencias en su aspecto, el cual varía notablemente entre aparición y aparición.
Esta búsqueda culminó hace unos pocos meses cuando Obama anunció la muerte de Osama a todo el mundo. Pero esto también resultó sospechoso: primero porque algunos dicen que Osama estaba muerto desde hacía varios años, y segundo porque “se tiró el cuerpo al mar” no habiendo registro físico, prueba concreta, de la muerte del susodicho.
Como la lucha se extendió a medio oriente,
Los Estados Unidos hicieron lo que bien supieron hacer a lo largo de todo la historia de América Latina: intervenir los gobiernos.
Primero fue el turno del tirano y dictador Sadam Hussein ¿Sabían que en los ´90 el mismo Hussein trabajó conjuntamente con los Estados Unidos en una guerra contra Irán en la que había petróleo de por medio? El que antes era bueno después fue malo…me suena. Derrocado (y ahorcado) Sadam, las tropas estadounidenses sitiaron Irak y algo parecido pasó en Afganistán y pasa en Libia. ¿La cuestión de fondo? No pequemos de ciegos y pensemos que invaden países para salvar la vida democrática y defender los derechos de sus habitantes. Exactamente como pasó en toda América Latina, las invasiones tienen un solo justificativo: el negocio.

Díganme entonces,
¿Quién es el verdadero terrorista acá?