Por Juan Fernández y Adrian Sotelo
El éxito de la segunda edición de la Noche de los Teatros da cuenta de
un proceso de crecimiento cultural en la zona sur del Gran Buenos Aires que no sólo
se ve reflejado en las expresiones escénicas, sino también en otras vetas
artísticas.
Con la formación de la Red Teatral Sur (RTS), la movida under de la zona
alcanzó el impulso que hace años estaba necesitando. En los últimos años
proliferaron muchos centros culturales y se hicieron más conocidos otros tantos
que vienen ofreciendo una variada propuesta artística desde hace décadas. La
RTS surgió del seno de los propios artistas bajo dos necesidades: fortalecer
los vínculos entre las diferentes salas y actores; repartir más equitativamente
los fondos provenientes de diferentes organismos estatales, principalmente del
Instituto Provincial del Teatro (IPT).
La Red de la movida
under
Con la primera edición de La Noche de los Teatros, en noviembre de 2011,
nació la Red Teatral Sur la cual está compuesta por más de ochenta miembros
entre grupos de teatro, investigadores y salas del conurbano bonaerense; abarca
las regiones de Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría,
Ezeiza, Florencio Varela, Lanús, Lomas de Zamora, Quilmes, Presidente Perón y
San Vicente.
El disparador para su creación fue la sanción de la Ley Provincial del
Teatro Independiente - ley 14.037 - a través de la cual se creó el Consejo
Provincial de Teatro Independiente destinado a “planificar políticas de apoyo y
fomento de la actividad, y administrar los recursos de un Fondo Especial ,
compuesto principalmente por un porcentaje de los premios prescriptos del
Instituto Provincial de Lotería y Casinos , que debe aplicarse en formato de
subsidios y programas, a lo largo de toda la provincia” de acuerdo a lo
expuesto en el sitio web de la red.
Tres son los ejes sobre los que se concentra la actividad de la Red: la
comunicación, la capacitación y la convocatoria a los espectáculos. “La idea es
que la gente conozca que en sus barrios hay salas de teatros en donde se
ofrecen muchos espectáculos y de mucha calidad”, considera Leila Kancepolsky,
integrante de la comisión directiva del Galpón de Diablomundo. Por ello, con el
nacimiento de la RTS se lanzó la página de la red - www.redteatralsur.com.ar – a través de la que se busca que los
posibles espectadores accedan rápida y dinámicamente a la información sobre la
producción de las distintas artes escénicas. Por otra parte, dos programas
principales son los que lleva adelante la red: por una parte la Capacitación en
Gestión para Teatristas, que intenta aportar a la producción y gestión de las
salas y busca articular espacios comunes entre artistas de la región y de otros
círculos teatrales, y por otro lado la Capacitación sobre Lenguaje Escénico, un
plan que busca conjugar las propuestas escénicas con los recursos técnicos
disponibles en las salas. El último de los tres ejes que guían la actividad de
la red tiene que ver con la llamada “formación de espectadores”. A través del
proyecto “Mundos (Im) posibles” se intenta atraer jóvenes a las salas, muchos
de los cuales “nunca en sus vidas pisaron un teatro”, como afirma Kancepolsky.
Telones abiertos
La Noche de los Teatros apunta a lograr la “visibilidad” de la oferta de
producción artística de la región y llevar el teatro al barrio con el fin de
darle batalla a la hegemonía cultural que siempre se quiso imponer desde
la Ciudad de Buenos Aires. Un estudio de la investigadora Patricia
Devesa reveló que el 92 por ciento de los chicos que se encuentran dentro del
sistema educativo no habían asistido a una función teatral, mientras que el 74
por ciento de los docentes consultados tampoco había ido al teatro. Las
razones son diversas: la gente piensa que la entrada es cara, que tiene que
viajar hasta Capital Federal para poder asistir a una función, que lo que se da
en las salas es “aburrido” y que el teatro es para un grupo
reducido de cultura de elite. Con el objetivo de combatir estos resultados, los
teatros independientes de la zona abrieron gratuitamente sus salas y con un
gran éxito. “Se calcula que hubo más de 2 mil espectadores contando todas las
salas”, manifestaron desde la RTS luego de la segunda edición de la Noche de
los Teatros.
La edición de este
año, que conmemoró el año del lanzamiento del sitio web, contó con más de 15
obras que se dieron simultáneamente en 10 localidades del conurbano sur. Las
salas que abrieron sus puertas fueron el Teatro de los Sueños, el Galpón de
Diablomundo, el Teatro de las Nobles Bestias, el Banfield Teatro Ensamble,
Espacio Disparate, el Teatro de las Memorias, Espacio Mu, La Luna Varieté, Ceta
Espacio Escénico, Superarte, Cultura del Sur, el Teatro Don Bosco y Artenpié.
Por su parte, algunos de los grupos teatrales que dijeron presente fueron
Jícara, Sonrisa de Ojera a Ojera, los títeres de Bigote de Monigote, El Canto
de la Oveja, Identidad Sur, La Colmena y Cultura itinerante El Barriazo.
“A diferencia del año
pasado, vimos que se acercó más gente y, sobre todo, gente que no siempre viene
a las salas” asegura Mariana Lozada, representante del Consejo Provincial de
Teatro Independiente por el Conurbano sur e integrante del grupo teatral El
disparate Violeta. Para Lozada “el hecho de que sea gratuito colaboró con la
cantidad de gente, hizo que se animaran”. El éxito también se vio reflejado en
el sitio web de la red: “600 visitas contamos ese día, lo cual fue un reflejo
de lo que terminó pasando”.
Artistas itinerantes
Si bien la RTS lleva
un año de vida y tiene grandes proyecciones a través de todos los
proyectos que se están haciendo, la movida cultural en el sur lleva décadas y
las relaciones entre los distintos artistas y espacios va mucho más allá de lo
institucional.

Al igual que
Federico, Jorge Peluffo, de Cultura del Sur, afirma que “la relación es itinerante según la necesidad, según
lo que se hace”. Yendo más allá, Kancepolsky considera que existe “una relación personal también” con los
miembros de las otras salas, por lo que el intercambio de obras y la
participación de actores de un teatro/grupo en otro espacio es frecuente. El
caso del Teatro Kabeza, una varieté llevada a cabo por Patricio Gallardo y Darío
Sorraieta es ilustrativo: este año llevaron su obra al Galpón de Diablomundo,
al Teatro de las Nobles Bestias y cerrarán el año en el bar Ludoviko.
A pesar de esto, un problema en común que tienen casi todos los centros
culturales es el de la convocatoria: hay funciones que deben ser levantadas por
no cumplir con el mínimo de asistencia del público o, más comúnmente, funciones
con una baja convocatoria. Por esto, y más allá de los esfuerzos de los mismos
espacios, lo que se necesita según Junior Cross del Teatro de las Nobles
Bestias es “publicidad,
habilitaciones, políticas serias de teatro” (Ver entrevista principal).
El tira y afloje con la política
“Siento que no hay voluntad desde el Municipio de Lomas
de Zamora para que los grupos emergentes tengan realmente una estructura como
para poder laburar”, opina Cross. La intendencia de Martin Insaurralde abrió a
mediados de este año el Teatro Municipal, a cuya inauguración asistieron representantes
de varios teatros independientes de la zona. “Creo que hay
ganas, todavía no se ve demasiado en lo real”, sostiene Kancepolsky. Las relaciones entre los teatros
independientes y el gobierno – nacional, provincial y municipal – siempre
fueron de “tira y afloje”. Si bien municipios como los de Lomas de Zamora o
Almirante Brown intentan dar una imagen cultural de la zona, no es mucho lo que
hacen realmente por las salas y por los artistas locales. Peluffo considera que “hay
un interés del gobierno en canalizar la arista cultural y meterse en ese
ámbito. Por eso abrieron el Centro Padre Mujica y ese boliche No me olvides” y
subraya tajantemente: “(El vicegobernador Gabriel)Mariotto pone guita donde hay una afinidad política y
nada a los que mantienen su actividad en forma independiente. Eso es muy
claro.”
El hecho de que las habilitaciones que se
otorgan desde el Municipio sean iguales para los teatros independientes que
para cualquier tipo de comercio genera que siempre haya problemas. El bar
Ludoviko tuvo que cerrar sus puertas a mediados de este año por este problema y
Cultura del Sur vivió una experiencia similar en 2011. “Nos levantaron la
clausura producto de que nos juntamos e íbamos a movilizarnos”, asegura Peluffo,
para quien esa experiencia marcó un antes y después en la relación de ese
centro cultural con los otros de la zona.
Las expectativas de los integrantes de los
centros culturales puede resumirse en las palabras de Peluffo: “Espero que el
gobierno apoye los lugares que tienen una posición política independiente de este
gobierno o del que venga después, que haya un apoyo real y no sea todo
propaganda o promesas vacías”.
El resurgimiento como una necesidad
“Me visto como cualquier día y cocino en el horno de barro como
cocinaría para mí
y para mi familia”, comenta Federico quien abre las puertas de su casa para
recibir no sólo a los vecinos del barrio sino también a músicos, actores,
pintores, fotógrafos y demás artistas amigos.
Si bien hay espacios
de larga y reconocida trayectoria como el Banfield Teatro Ensamble o el Galpón
de Diablomundo, hay otros que proliferaron en los últimos años con
variadas propuestas y a partir de ciertas inquietudes, como sucedió en el caso
de Cultura del Sur que nació, según Peluffo, de “una necesidad de un grupo trabajadores de la cultura de hacer lo que
hacíamos, de laburar y de también fusionar un poco distintas disciplinas que
muchas veces se muestran por separado”.
Un punto nodal son
los lazos que se fueron formando entre los distintos artistas: muchos de ellos
son familia o amigos íntimos de hace años que, premeditada o fortuitamente,
terminaron juntos en algún proyecto. Un ejemplo de esto es la Familia Musyrka,
un espectáculo infantil que combina clown, música y humor y que está compuesto
por tres parejas de amigos de toda la vida.
Muchos de los
artistas aseguran que existen motivos subyacentes que explican el por qué de
este resurgimiento cultural en esta parte del mapa: “En una sociedad que vive yendo a psicólogos para poder generar
espacios para pensar y repensarse, el teatro es un espacio de esos”, afirma Cross.
En concordancia, Kancepolsky reflexiona
que el teatro surge como “otra propuesta que no sea la tele, el cine,
McDonalds, el Facebook” y enfatiza la creciente necesidad de “recuperar las
calles”. Florencia Menéndez, una pintora de Temperley, organiza desde hace tres
años el encuentro “Arte a la calle” en la puerta de su casa, donde corta la
calle por una tarde para que artistas, amigos y vecinos del barrio se acerquen
a compartir una merienda y una jornada artística. El Galpón del Diablomundo
tiene un proyecto llamado “El Galpón sale a la plaza”, en el que todos los
segundos domingos de cada mes los distintos talleres que integran el espacio
realizan sus actividades en la Plaza Colón de Temperley con propuestas abiertas
a la participación del público.
Una necesidad de mostrar lo que se hace, de abrir las propuestas al
barrio y de romper con esa tradición que dice que para ver un buen espectáculo
hay que ir al centro de la ciudad, se hace carne en los artistas del conurbano
sur del Gran Buenos Aires. Artistas de las más variadas disciplinas que vienen
trabajando hace años con la mayor profesionalidad posible y con propuestas de
alta calidad que, por cuestiones de publicidad o prejuicio, no logran aún
llenar las salas.
El nacimiento de la Red Teatral Sur y la edición de la Noche de los
Teatros son expresiones de esa lucha que se viene dando hace años, ahora con
vías un poco más institucionalizadas, pero no por ello menos intensa. Se busca
que los vecinos se adueñen de los espacios artísticos independientes y que
encuentren otras formas de entretenimiento que vayan más allá del solitario uso
de las nuevas tecnologías. Se busca, en definitiva, que se recuperen esos lazos
de comunidad que parecerían haberse roto o que muchos pretendieron romper en el
pasado. Experiencias como las de en esta parte del mapa demuestran que el arte,
lejos de haberse perdido, está cada vez más fuerte y que cada vez más gente
descubre este mundo que vale la pena vivir.