domingo, 25 de noviembre de 2012

Héroes del silencio/IV

Le digo que no, que deje de hacer eso, que esta mal. Que rece tres padre nuestro, dos ave María y que vuelva en paz a casa. Esa es la receta, al menos la que a mi me enseñaron.
Estar acá es algo difícil, a veces pienso en irme a vivir la vida normal que sé que podría llevar. Tengo estudios, conocí mucha gente a lo largo de vida, gente que sé que me daría trabajo enseguida. Se que podría enamorarme de alguna mujer y sacarme la duda de saber de qué se trata ese asunto. Sé todo eso y a veces me tienta quitarme la sotana y decir “Basta”. Pero no es mi modo, nunca lo fue.
Lo de Mujica fue un hito, un disparador para que muchos de nosotros nos animáramos a dejar el templo para meternos en la verdadera realidad. Fue impactante ver como se derrumbaba todo en lo que creía y se iba construyendo todo lo que creo ahora. No un Dios hombre, sino un hombre Dios. Ya no un nombre, sino un ideal de lo bueno, lo sano, lo correcto. Se trata de valores supremos que han de hacerse carne en todos nosotros. En eso creo ahora y es por eso que estoy acá desde hace tantos años.
Al principio me odiaban. La hostilidad brotaba de sus ojos y de sus cuerpos. Pensaban que venía a “civilizarlos” como ya lo habían hecho otros semi-colegas o algún que otro político. Cuando todos te fallan es difícil volver a confiar en alguien. Y así lo entendí, pero sabía que iba a ser temporal, que era una parte normal del proceso.
Hoy tengo la alegría de ser el oído y a veces los ojos de muchos que vienen a verme y a contarme lo que les pasa o lo que no les pasa y a pedirme ayuda, o un abrazo, o una caricia o una palabra de aliento. No voy a negar que sea desgastador, pero es lo que amo y no le llamo trabajo porque no me cuesta nada más que pasión hacerlo.
Elijo estar acá y llevar adelante esta vida entre almas en pena. No soy ningún mártir, ningún profeta, soy una persona común que elije mirar un poco mas allá a diario porque ya saben como dicen….después de despertarse es difícil volver a cerrar los ojos. Sigo y seguiré acá hasta que las fuerzas me den porque creo en las personas, en sus posibilidades y aquello inexplicable que hace que la vida sea a veces una hermosa pincelada en un lienzo que, por más que digan lo contrario, no se termina y no se terminará jamás. Yo no me como ese cuento. 


                                                                                                                                  Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

Héroes del Silencio/III

“Papas, porotos, zanahorias, cebolla, sal, pimienta y carnaza, con eso estamos” afirma doña Rosa, quien desde hace más de quince años es la cocinera oficial del barrio bonaerense La Margarita.
“Siempre trabaje por hora, en casas de gente que me iba conociendo gracias al boca en boca, pero con los años llegué a una edad en la que no podía limpiar ni hacer nada como antes”. Fue entonces cuando empezó a vivir íntegramente de la pensión que le había dejado su marido, a estar más cerca de la gente del barrio y a sentir más de cerca sus necesidades.
“Veía a los nenes que andaban siempre por ahí, callejeando todo el día. Después apareció el Paco y fue lo peor, entonces pensé que tenía que sacarlos de ahí a todos los que pudiera”. En su casa ubicada en las calles Esperanza y Quiroga, decidió abrir una especie de comedor en el que pudieran, en principio, almorzar los nenes y nenas de la zona.
Como en todo inicio desde cero, el camino no fue sencillo: “El primer tiempo me daban una mano el panadero y el carpintero del barrio con comida y algún que otro pesito, porque con mi pensión a penas me alcanzaba para vivir. Pero pudimos sacar adelante esto y así fue progresando”.
Los almuerzos empezaron a ser complementados con las meriendas y luego con las cenas. Todo eso gracias a la ayuda de los vecinos y vecinos de la zona y de algunas personas externas al barrio que se iban enterando de la existencia de este lugar que recientemente recibió el atinado nombre de “Pancitas felices”.
Doña Rosa besa su crucifijo y nos confiesa: “Lo mas importante para mi es que mis chiquitos tengan algo que comer, pero también que estén el mayor tiempo posible fuera de la calle…esa es mi misión en este mundo y doy gracias a Dios por permitirme hacerlo”.
- No queremos parecer impertinentes pero ¿hace mucho que renguea de esa pierna?
- Si mi cielo, hace años que vengo llevando esta enfermedad cuyo nombre ahora no me acuerdo.
- ¿Y no le conviene hacer reposo o delegar algunas tareas?
- Lo que me conviene es seguir andando, como pueda, este camino que me llena el alma y que hace que las enfermedades o cualquier otra cosa parezcan chiquitas. Eso, mis queridos jóvenes, eso es algo que no muchos entienden o que no quieren entender. Y así estamos.


                                                                                                                                   Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Héroes del silencio/II

Le costó pero lo logró. Dejó cerebro, alma y dinero pero lo logró: Lucas entró a la universidad. No sabía bien a qué iba, pero fue.
Había visto alguna que otra película yanqui en la que se retrataba lo duro de la vida universitaria, las fraternidades, las bromas en los lockers, los amores en los bailes de graduación y la tirada al aire de sombreros en forma de T. Entró con esa idea y no tardó mas de diez segundos en darse cuenta de que, al menos acá, nada tenía que ver con lo que veía en las pantallas de la tele y el cine.
A pesar de tratarse de una universidad pública le costaba ir, juntar los pesos para pagar el bondi y algún que otro almuerzo ocasionalmente obligado. Pero con esfuerzo pudo sortearlo todo.
Su situación académica era sobresaliente. De un día para otro brotaron los compañeros/amigos con lo que podía reír, discutir y embroncanrse. Sin embargo, siempre sintió que le faltaba algo.
Desde el primer día había visto en el hall central las mesas de las agrupaciones políticas de las que siempre tendió a huir más que a escucharlas. Un día, nunca supo cómo, se halló hablando con un muchacho alto, de barba puntiaguda y sonrisa fácil que le contaba de qué se trataba lo que hacían allí, cuales eran sus ideas, sus proyectos y demáses.
Tenía sus dudas. Lo pensó un par de días, pero terminó yendo. Fue entonces cuando descubrió que la universidad es mucho más que las materias rendidas o los amigos encontrados: encontró un lugar en el que podía "hacer algo".
Desde ese pequeño lugar empezó a luchar por los derechos de los estudiantes, a proponer mejoras académicas y ayuda para los compañeros que, como bien el sabía, tenían dificultades para ir a estudiar y comenzó a salir de ese pequeño mundo para aplicar al mundo real lo que los libros le decían. Colectas de ropa, de juguetes, de alimentos; juntadas con algunos compañeros para compartir una sopa o algo caliente con gente en situación de calle; traslado de la educación que pudo recibir hacía los barrios mas carenciados y la gente realmente necesitada; jornadas artísticas en las que una nariz de payaso y una sonrisa bastaban para entretener a decenas de chicos; y lo mas importante: el saber que el calor humano es la herramienta mas efectiva para empezar a reacomodar las piezas de este desquebrajado mundo. Lucas descubrió que podía hacer algo, que era realmente útil y que podía dar tanto o más de lo que recibió en suerte.
Los no-Lucas desfilan por la mesa en la que pasa horas ideando nuevos proyectos y piensan que es un vago, que no se va a recibir nunca, que pierde su tiempo, que es una molestia, un desperdicio. No tienen idea de que ese Lucas y los otros Lucas que están en ese y en tantos otros lugares son quienes dejan cuerpo y alma para que ellos, que no hacen nada pero que molestan a los que quieren hacer, vivan mejor mañana.
Ilusos.
                                                                                                                                  Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

lunes, 29 de octubre de 2012

Héroes del silencio /I

Todos en el pueblo saben quién es Graciela: los abuelos, los padres, los nietos y hasta algún que otro afortunado bisnieto. Hace años que dejó de ser persona para convertirse en un mito urbano, pero uno bien al alcance de la mano: cualquiera que camina las calles de Villa Unión la puede ver, saludar y quedarse un rato largo hablando con ella.
De padre carpintero y madre ama de casa, Graciela creció con toda la educación que pudo recibir y fue la primera que pudo irse a la gran ciudad para estudiar algo que le diera "un buen pasar", como siempre le decían en su familia. Muchos pensaron que no volvería, pero el tiempo y el cariño hizo que regresara a casa, con su gente y, sobre todo, para su gente.
Fundó la primera escuela de la zona, fue su primera maestra y directora y realizó una campaña de alfabetización al mejor estilo Freire. Al principio fue duro, durísimo tener que presentar ese mundo nuevo lleno de números y palabras extrañas para todos los vecinitos y vecinitas. Lo siempre sencillo fue recibir y transmitir el amor de su gente, y es en realidad por esto que es tan querida: fue la segunda y casi primera madre de muchos villaunienses y les enseñó valores que fueron mucho mas allá de los manuales de lengua o los procesos orgánicos que se dan en el cuerpo humano.
Ya esta bien viejita "la seño", casi ni aparece por la escuela en la que son maestros y maestras quienes fueron sus alumnos. Todos la recuerdan y la estiman y no son pocos los niños que escucharon su historia o los viejos alumnos que van a verla a la casita en la que vive desde que volvió de la ciudad.
Una leyenda urbana, un mito, una heroína es lo que fue y será Graciela y, si bien no aparece en ningún poster y no se filmó ninguna película que cuenta su historia, el legado de "la seño", pequeña partícula del sueño de un mundo mejor, es invaluable e irreemplazable para los vecinos de Villa Unión.

                                                                                                                                   Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

                                                                                                    

miércoles, 17 de octubre de 2012

Hijo prodigo, padre iracundo


Desde lo alto de los cielos,
O lo bajo del inframundo,
El señor todopoderoso castiga
Sin palo y sin rebenque,

Como si en la vida no existiese el perdón,
Como si en la muerte no fuese posible la redención,
Azota porfiadamente a los blasfemos,
A los hijos del pecado,

Para infundir el ejemplo,
Para someter con el miedo,
Para no dejar lugar al azar,
Y envolver todo con el implacable manto de la creencia,

Su sabiduría es eterna,
Su moral incorruptible,
Su mirada, omnipresente
Pero su existencia es ideal,

Construido a imagen y semejanza del hombre,
Depositario de los valores supremos,
No es más (ni menos) que el centinela al que todos temen,
Hasta los mismos hombres que lo inventaron,

Hace varios siglos, llegó el día en el que el invento aterrorizó al creador,
Y todos le hicieron caso,
Y todos desearon ser como él
Y todos dijeron...
                                                                                                           Amén.

martes, 16 de octubre de 2012

Enemiga del silencio



Existe desde que pisamos o salimos de la tierra. Atemporal, inexplicablemente placentera, se conecta con nosotros de una forma particular e irremplazable.
Nosotros no la hacemos, ella nos hace a nosotros. Somos parte de ella y solo algunos llegan a sacarla de su interior para compartirla con el resto. Pero todos la sentimos, todos la vivimos, todos la soñamos, la amamos y la odiamos, pero la tarareamos y la cantamos. Llena los vacíos de nuestras vidas y completa algunos otros.
La venden pero no se vende, la comercializan pero no se vuelve producto, jamás. Es sentimiento puro, es anhelo y remembranza. Es viajera pero a la vez nos transporta hacia otros tiempos y otros lugares.
Es aquello que nos mueve, que nos estimula, que nos hace conocernos más y entender la vida de diferentes maneras. Es todo y es nada, es la música bendita que nos compone bandas sonoras a la medida del oído y el ritmo que cada uno de nosotros tenga.

                                                                                   Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

jueves, 4 de octubre de 2012

Heridas

Días, meses y estaciones pasaron,
Horas de televisión, hojas de diarios,
Lamentos, broncas y reclamos,

Todo pareciera haberse apagado,

Como ya pasó, como pasa,
Como...¿pasará?

El hermano, el hijo, el padre y la madre,
El amigo, el sobrino, el nieto y el primo,
Todos ellos piden justicia, incansablemente,

Y nosotros acá, viajando,
Sufriendo, lamentando,
Puteando y violentando,

Pero haciendo absolutamente nada,
Esperando que "ellos" hagan,
Que "ellos" arreglen,

Las cosas no se arreglan solas,
Si no me creen,
Sigan esperando.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

La invención del terror


A pesar de no existir una definición precisa para determinar cuándo estamos hablando de terrorismo, lo cierto es que desde aquél día en el que dos aviones se estrellaron contras las torres gemelas se empezó a relacionar al término con todo lo proveniente de medio oriente. La Guerra Preventiva lanzada por la administración Bush, con el fin de encontrar a Bin Laden y de diezmar a los grupos y/o estados que ayudasen a los terroristas a concretar sus tareas, se tradujo en la invasión de Afganistán primero y después en la de Irak. Ni terroristas ni armas nucleares fueron halladas en suelo árabe: solo negociados con petróleo, imposición de nuevos gobiernos y un gran número de victimas civiles y ciudades destruidas.
La consecuencia de todo este proceso en el resto del globo fue la de reforzar no solo los controles fronterizos sino también los movimientos internos de las poblaciones. Distintos organismos internacionales, con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) a la cabeza, tomaron el ejemplo del FMI y del Banco Mundial y empezaron a presionar a los países para que acepten sus sugerencias. En este sentido, la Convención Interamericana contra el Terrorismo, celebrada unos meses después del atentado de las torres, instaba a todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) a sancionar leyes que combatieran al terrorismo desde lo financiero y lo organizacional.
Los pedidos del GAFI fueron cumplidos por Paraguay, Chile, Honduras y la Argentina. En nuestro caso se sancionaron en la última década cuatro normas referentes a la lucha contra el terrorismo. Las dos primeras, de marzo de 2005, convalidaron la mencionada Convención Interamericana y el Convenio Internacional para la Represión de la Financiacióndel Terrorismo, votado por la ONU en 1999. Las dos últimas, fechadas de Junio de 2007 y Diciembre de 2011 y ambas conocidas como “leyes anti-teroristas”, guardan estrecha relación entre si ya que aluden a la financiación del terrorismo, al lavado de activos, al contrabando de armas y estupefacientes y a la conformación de organizaciones ilícitas que tengan como fin “aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”.
La controversia que se generó cuando se sancionaron las últimas dos leyes anti-terroristas es la que atraviesa a la cuestión aquí, en EE. UU. O en cualquier otra parte del globo: no queda claro a qué se le llama terrorista.
Basándonos en la concepción imperante del término, en la Argentina lo podemos vincular con el atentado contra la AMIA 18 años atrás y con el de la embajada de Israel en marzo de 1992, lo cual demuestra que legislación sancionada parece no obedecer a hechos concretos que se den o tiendan a darse con cierta continuidad. Más bien parecen tener que ver con algunas potestades que tuvieron que ceder éste y los demás gobiernos que tomaron este tipo de medidas para no recibir las sanciones de los principales organismos financieros que consistirían en tildar al país de poco confiable a la hora de recibir o realizar inversiones.
El aspecto más complejo de las leyes sancionadas en 2007 y 2012 en la Argentina es que su ambigüedad puede desembocar en que se criminalice cualquier tipo de protesta, lo cual fue el foco del debate mediático que se dio a principios de este año.
No queda claro si el terrorismo se reduce a una cuestión sectaria o con fines muy específicos como se da en los casos de la ETA o Al Qaeda, o si tiene que ver con manifestaciones políticas que cualquier persona pueda llegar a tomar frente a determinados hechos que considere como injusticias. La sanción, alentada por los Estados Unidos y sus organismos adictos, de este tipo de leyes en todo Latinoamérica da cuenta de ciertos aspectos a mejorar de cara a un futuro que busca la independencia de todo tipo de imposiciones provenientes desde “el norte”, cuyas consecuencias ya sabemos cuán nefastas pueden llegar a ser.


                                                                                                                                                                                                                                                                                          Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 5, Septiembre 2012.

Cuando el negocio es la muerte


Un enfermero que había denunciado casos de mala praxis en el hospital Dr. Claudio Zin de la localidad bonaerense de Pablo Nogués fue asesinado a principios de este mes en un episodio, al menos, confuso. Walter Navarro fue asesinado de un tiro en la axila en la puerta de su casa en lo que no pareció ser un intento de asalto, dado que los delincuentes no le robaron nada a pesar de poder haberlo hecho. Ahora bien, lejos de poder catalogarse este crimen como “uno más de los que suceden diariamente”, tal cual lo consideró el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, este caso no pasó desapercibido dentro del frenesí de casos de inseguridad que los medios muestran continuamente.
Los antecedentes inmediatos dejan muy mal parado al mencionado intendente y al hospital pediátrico inaugurado en diciembre del año pasado. El caso de Celeste Morales, una nena de 8 años que ingresó por un quiste de grasa y que terminó sufriendo una muerte cerebral causada por un drenaje mal puesto, fue el desencadenante de una serie de inconvenientes que se suscitaron en la institución. Menos de un mes después de la muerte de la pequeña, en Junio de este año, fue agredido en el mismo lugar un grupo de periodistas de distintos medios que fue a investigar lo sucedido con Celeste junto a los familiares de las victimas de mala praxis en ese hospital y en otros de la zona.
El último incidente data de este mes y tiene como protagonista a la figura central de todo este asunto: el intendente Cariglino. Nuevamente un grupo de periodistas se hizo presente en el hospital con el objetivo de reconstruir lo sucedido en Junio. El funcionario, que supuestamente había ido a ver a un paciente, increpó a los periodistas presentes, interrumpió el proceso y tuvo un intercambio de palabras con la madre de otra niña fallecida por una mala praxis. Al pedido de justicia de la madre, Cariglino contestó: “No, a su hija tiene que fijarse usted, que la llevaba desnuda en invierno en la moto” y se retiró tan rápido como llegó.
Jesús Cariglino, de tendencia duhaldista y con simpatías mutuas con el PRO de Macri, viene gobernando el municipio de Malvinas Argentinas desde 1995 y piensa hacerlo hasta el 2015. De las decenas de causas que se le imputaron por asociación ilícita, defraudación al Estado y malversación de fondos público, la mas resonante fue la del 2004, en la que el entonces fiscal Luis Antonio Armella (hoy el juez que supervisa la no-limpieza del riachuelo) lo salvó de ir a la cárcel.
A causa del asesinato del enfermero se cristalizó una abierta confrontación entre Cariglino y el vice-gobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, gracias a la cual quedaron a la vista las diferencias existentes entre el gobierno nacional y la intendencia del partido. Curioso fue el apoyo que recibió el intendente por parte de un grupo de políticos anti-kirchneristas, con Cristian Ritondo y Diego Santilli a la cabeza, quienes emitieron un comunicado en el cual reflexionaban acerca de las supuestas actitudes del gobierno nacional afirmando que "cuando el miedo se instala se pierde la libertad y se atropella la justicia social”.
La relación entre el poder y los negociados en las distintas instituciones es un tema que siempre esta latente en el imaginario colectivo. Ya sea con la policía, la justicia, la construcción de obras o la salud pública, en muchos casos se tiene la sospecha de que algo no anda bien, de que la corrupción está o tranquilamente podría estar presente. Lo que sucede en el partido de Malvinas Argentinas con el sistema de salud, con las malas praxis, la falta de inversión o los desvíos de fondos no es muy diferente a lo que sucede con los trenes y que se hizo evidente solo gracias a las muertes de Once: mala gestión, intercambio de insultos entre políticos de corrientes opuestas, reclamos de justicia por parte de los familiares de las victimas, desinformación por parte de los medios y lentitud por parte de la justicia. Lo más sucio de la política sale a la luz con este tipo de incidentes; en este caso las relaciones entre esa ala siempre tan sospechosa del justicialismo como lo es el duhaldismo, la complicidad o el amparo de ciertos magistrados como es el caso de Armella, el silencio de los profesionales que por diversos motivos no hacen nada para evitar que las muertes se sigan sucediendo y la patotería propia de un intendente que se siente atacado como si estuviera admitiendo la responsabilidad que pesa sobre sus hombros. El resultado en todos los casos es el mismo y ya se vuelve moneda corriente: perjuicio de los pacientes, o los usuarios o cualquiera que quiera usar los servicios que, supuestamente, existen para ayudarlos.
El asesinato del enfermero Walter Navarro no debería quedar en el olvido de la misma forma que quedaron tantos otros que murieron en condiciones poco claras. No debería olvidarse, claro está, si es que se quieren empezar a cambiar las cosas que siguen sin funcionar bien, ni mucho menos.

                                                                                                                  Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 5, Septiembre 2012.

lunes, 9 de julio de 2012

La lucha por la independencia, a fuego y sangre


"Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía"
Mariano Moreno


Abordar la cuestión de la independencia nacional, a 196 años de su declaración, implica hablar del accionar de los pueblos latinoamericanos como un todo interconectado, ya que se trató de un proceso emancipatorio a nivel continental que se fue dando simultáneamente y con objetivos similares después de mas de tres siglos de dominación colonial.
La independencia precursora en América Latina fue la de Haití, en 1804, en la que negros y pardos esclavizados lucharon contra fuerzas inglesas y hasta contra el ejército de Napoleón Bonaparte, al cual derrotaron al costo de perder media población en batalla. Esta sublevación fue una clara muestra de que las potencias del momento (Gran Bretaña y Francia) no eran invencibles, por lo que revolucionarios de la primera hora como Francisco de Miranda empezaron a pensar en que la liberación de las colonias, además de necesaria, era posible.
Durante un viaje en Europa, Simón Bolívar conoció a Miranda para quien Colombia era el nombre que debería llevar toda Sudamérica. La idea de la unidad de los territorios, que se concretaría en la conformación de la Gran Colombia, se fundaba en el pensamiento de que era necesario desplazar cualquier tipo de interés colonialista al conformar un autogobierno sólido e integrador de la diversidad de sectores que había en las convulsionadas sociedades de principio del siglo XIX. Fue este sentido el que adoptó la lucha de los libertadores: lograr la formación de un gobierno propio, independiente respecto a las potencias colonialistas, en el cual se logrará a conciliación entre españoles, criollos, mestizos, indios y negros. El mismo Bolívar abogaba por esto al proclamar: “No somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles; en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar éstos a los del país y mantenernos en él contra la invasión de los invasores.”
Este fue el camino trazado también por San Martín, Artigas y O’Higgins, quienes encontraron posiciones antagónicas dentro de sus territorios de origen. De hecho, la declaración de la independencia de las Provincias Unidas de Sud América puso en evidencia la cristalización de dos posturas que también se enfrentaron en Mayo de 1810: por una parte estaban quienes proponían el gobierno de un monarca Inca y por otra quienes abogaban por la búsqueda de un príncipe europeo. Esto último da cuenta de una mentalidad cipaya que tuvo en Rivadavia a su primer representante significativo y que, con el correr del tiempo, se haría carne en personajes como Alberdi y Sarmiento: el pensamiento de que todo lo que venía de Europa era mejor.
El proyecto revolucionario tuvo sus enemigos internos y en el caso de la independencia de esta parte del globo encontró en Rivadavia un gran obstáculo.  El primer “presidente” fue quien impulsó el crédito con la Baring Brothers (una banca inglesa), el cual inauguró la constante de la deuda externa que se mantuvo hasta fines de siglo. Por otra parte, fue quien se negó a brindarle apoyo al ejército de San Martín en la guerra del Perú y quien firmó un armisticio con las Cortes españolas por lo que fue acusado de querer comprar la independencia. Decididamente adverso a los planes de los libertadores, decidió no concurrir al Congreso de Panamá (convocado por Bolivar con el objeto de buscar la unión de Hispanoamérica), a la vez que decidió firmar un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con Gran Bretaña, el cual abrió el país al capital extranjero y lo condenó a limitarse a la producción de materias primas agropecuarias.
José Gervasio Artigas hablaba de luchar contra los “malos europeos” y los “peores americanos”. Los primeros fueron derrotados por los patriotas luego de varias décadas e innumerables batallas; los segundos fueron los que terminaron saboteando los planes revolucionarios ya que transformaron la dominación colonial española en una dependencia económica inglesa: ya hablamos de Rivadavia, pero esta tendencia se reprodujo en la conformación misma del Estado-Nación en la que no solo se tomaron los modelos gubernamentales europeos, sino que se estableció un modelo económico dependiente de las importaciones y los créditos del país anglosajón (de ahí, el famoso “modelo agro-exportador”).
Justamente fue Inglaterra el país externo que más fogoneó el proceso emancipatorio con el fin obtener beneficios económicos. Ya desde las primeras invasiones inglesas en las costas rioplatenses se vislumbraba la idea de apoderarse de ciertos puntos estratégicos del continente como los puertos de Buenos Aires y de Montevideo, para poder acceder a las minas altoperuanas y a Chile y Perú. También aportó su diplomacia en la independencia uruguaya y apoyó la transición brasileña hacia un imperio independiente de la metrópoli portuguesa. Uno de los reveces más importantes que sufrió fue la batalla de la Vuelta de Obligado, en la que la Confederación Argentina liderada por Rosas derrotó a las fuerzas anglo-francesas que venían con intenciones de “pacificar” las relaciones entre Buenos Aires y Montevideo.
Si la influencia inglesa fue trascendental durante el periodo revolucionario, no menos importante fue la hegemonía norteamericana en esta parte del continente, principalmente durante el siglo XX. La enunciación de la llamada Doctrina Monroe, que proclamaba que “América” debía ser para “los americanos”, fue el punto de partida: desde la cesión de Méjico (en la que gran parte de este país pasó a manos de los Estados Unidos), pasando por la Guerra de Cuba, y terminando en las intervenciones e invasiones en diferentes países de Suramérica y Centroamérica, los marines y los organismos financieros internacionales (las empresas, el FMI y el Banco Mundial) se encargaron de que América, más que para los americanos, sea para los norteamericanos. Pero así como los libertadores se habían alzado contra las fuerzas invasoras, fueron muchos los revolucionarios que lucharon contra las pretensiones imperialistas de la nueva potencia de turno. Entre aquellos encontramos nombres como Emiliano Zapata, quien junto a Pancho Villa logró la independencia mejicana; Cesar Sandino, líder de la resistencia nicaragüense contra el ejército de ocupación estadounidense en Nicaragua y Ernesto “Che” Guevara, líder junto a Fidel Castro de la revolución cubana en 1959.
La lucha dada por los libertadores del siglo XIX y por revolucionarios del siglo XX es una lucha que sigue en pie, quizás mas viva que nunca, por lograr una autentica independencia continental. Esto no significa cortar todo tipo de relaciones con el exterior, “aislarse del mundo” como dicen despectivamente desde ciertos sectores, sino que implica reforzar los lazos políticos, económicos e identitarios entre los países de la región. Reivindicar un mestizaje cultural que, a su vez, conforma una identidad propia, ni europea ni norteamericana, sino latinoamericana. Si la actual crisis político-económica que azota a Europa y a los Estados Unidos se hace sentir levemente en la región, es porque las políticas tomadas de un tiempo a esta parte por los distintos gobiernos apuntan a lo mismo: dejar de mirar para afuera y centrarse en lo que pasa adentro. Y “adentro” no significa la Argentina, Bolivia, Venezuela o Ecuador aisladamente, sino que “adentro” alude al conjunto de países que sigue luchando codo a codo en base a aquél ideario de “Patria Grande” con el que soñaron quienes marcaron a sangre y fuego el destino de estas tierras.


                                                                                                                           Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 3, Julio 2012.