miércoles, 5 de diciembre de 2012

Gimnasia del espíritu y la inteligencia



Hay quienes piensan que el hombre nace, crece, se reproduce y muere. Este pensamiento lineal es el que sostienen muchos cuando llegan a cierta edad, lo que únicamente logra incrementar el sin-sentido de esperar pasivamente la llegada del final.
Hay otros que creen que todo se transforma y que todo final implica inevitable y felizmente otro comienzo. Encontramos amantes de la vida de este tipo en nuestra facultad varios días a la semana y en diferentes horarios: estamos hablando nada mas y nada menos que de nuestros adultos mayores que, gracias al programa UNITE, vienen expandiendo alegría y juventud desde hace mas de una década por los pasillos de nuestra casa de estudios.
Trece años se cumplieron el mes pasado desde que el entonces secretario de extensión y actual docente de la facultad, Juan Manuel González, impulsara un proyecto para abrir cursos destinados a los adultos mayores que querían estudiar. “El proyecto tenía de origen la idea de fusionar a los adultos mayores como una población mas de lo público”, afirma González. Por su parte, Jorge Tognolotti, actual director del programa y uno de los primeros docentes convocados por Movida Universitaria para participar del programa admite que no pensaba que la iniciativa iba a ser “tan fuerte en cuanto a participación, en cuanto a concurrencia y también con tal grado de compromiso”.
Aquellos 30 alumnos que cursaban 5 disciplinas pasaron hoy a ser más de 1300 que cursan más de 50 asignaturas y talleres tales como sociología, antropología, fotografía, entre otras.
Luego de la crisis del 2001 y de negociaciones con el decano Gabriel Mariotto, los docentes empezaron a ser remunerados por su labor y todos los cursos fueron declarados gratuitos. Fue entonces cuando UNITE empezó a tener autonomía y a un mayor grado de institucionalización.  Desde la concreción de ese gran paso, el número de adultos mayores, de docentes y de materias dadas empezó a crecer exponencialmente. Tanto creció que se está buscando formalizar este tipo de enseñanza a nivel nacional; así lo plantea Julio Busteros, presidente de la Asociación de Alumnos del Programa UNITE (AAPU): “Lo que nosotros pedimos es que esto, que fue la voluntad de un decanato para incorporarnos, no quede allí, que sea por ley. Porque no puede haber adultos mayores de primera, de segunda y de tercera.” En este sentido, son contadas las universidades a nivel nacional que tienen un programa gratuito para adultos mayores, razón por la que desde UNITE se están haciendo gestiones ante las Cámaras a través de la diputada nacional Adriana Puiggros con el fin de elevar un proyecto de ley para que se incluya la educación de los adultos mayores en el presupuesto universitario.
Mas allá de lo meramente académico, lo que los adultos mayores simbolizan es un cambio cultural en pleno proceso: “El viejo ya no es la maceta, a la que le pasamos un plumero y le decimos que se siente, porque acá hay una fiesta donde no tiene que opinar. Eso ya lo superamos” sostiene Busteros, para quien UNITE no se limita a lo que sucede en las aulas, sino que las actividades extra-curriculares como las charlas, los cine-debates o los cafés literarios, son también muy importantes. Lo que descubrieron nuestros adultos mayores es que tienen un lugar de pertenencia, donde sus historias de vida se juntan a charlar un rato y donde disfrutan y ejercitan lo que González llama la “gimnasia del espíritu y la inteligencia y del cuerpo y de la alegría”. Tognolotti subraya que los adultos mayores “encontraron un espacio, un lugar, amistades, a quien llamar por teléfono, encontraron un lugar social”.
Es que los adultos mayores viven activamente su vida junto a nosotros, compartiendo los mismos espacios y demostrándonos, a través de sus obras de teatro, de sus muestras fotográficas, de sus trabajos de investigación o de sus ilustraciones, que resulta mas atinado que nunca decir que lo únicos viejos aquí son los trapos.

                                                                                                                      Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 6, Octubre 2012.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Parche sagrado

Todo es ritmo, Florencia Menendez
Desde la mismísima cuna de la humanidad,
vienen sonando los tambores,
al son de los gritos y los silencios,
al compás de la trágica comedia de los mortales.

Vibración pura, eterno sentir,
partieron del África hacia el mundo,
atravesaron océanos de lamentos,
conocieron mundos de hostilidad,

Pero nunca perdieron la alegría,
quienes perdieron sus vidas, sus brazos y su dignidad,
no dejaron que nadie les quitase aquello tan valioso,
no dejaron que nadie apagara ese fuego.

Arden los parches,
repican, cantan sus melodías ancestrales,
recorren las calles, las plazas
vagan mundos diversos,

En las Antillas son el sabor,
el baile del Altiplano,
la religión rioplatense,

Las manos sangran,
los palos trinan,
las cataratas de vida brotan desde lo profundo de la madera y el cuero.

Entonces la vida es plena,
y los males se van a otro baile,
para no volver.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Héroes del silencio/IV

Le digo que no, que deje de hacer eso, que esta mal. Que rece tres padre nuestro, dos ave María y que vuelva en paz a casa. Esa es la receta, al menos la que a mi me enseñaron.
Estar acá es algo difícil, a veces pienso en irme a vivir la vida normal que sé que podría llevar. Tengo estudios, conocí mucha gente a lo largo de vida, gente que sé que me daría trabajo enseguida. Se que podría enamorarme de alguna mujer y sacarme la duda de saber de qué se trata ese asunto. Sé todo eso y a veces me tienta quitarme la sotana y decir “Basta”. Pero no es mi modo, nunca lo fue.
Lo de Mujica fue un hito, un disparador para que muchos de nosotros nos animáramos a dejar el templo para meternos en la verdadera realidad. Fue impactante ver como se derrumbaba todo en lo que creía y se iba construyendo todo lo que creo ahora. No un Dios hombre, sino un hombre Dios. Ya no un nombre, sino un ideal de lo bueno, lo sano, lo correcto. Se trata de valores supremos que han de hacerse carne en todos nosotros. En eso creo ahora y es por eso que estoy acá desde hace tantos años.
Al principio me odiaban. La hostilidad brotaba de sus ojos y de sus cuerpos. Pensaban que venía a “civilizarlos” como ya lo habían hecho otros semi-colegas o algún que otro político. Cuando todos te fallan es difícil volver a confiar en alguien. Y así lo entendí, pero sabía que iba a ser temporal, que era una parte normal del proceso.
Hoy tengo la alegría de ser el oído y a veces los ojos de muchos que vienen a verme y a contarme lo que les pasa o lo que no les pasa y a pedirme ayuda, o un abrazo, o una caricia o una palabra de aliento. No voy a negar que sea desgastador, pero es lo que amo y no le llamo trabajo porque no me cuesta nada más que pasión hacerlo.
Elijo estar acá y llevar adelante esta vida entre almas en pena. No soy ningún mártir, ningún profeta, soy una persona común que elije mirar un poco mas allá a diario porque ya saben como dicen….después de despertarse es difícil volver a cerrar los ojos. Sigo y seguiré acá hasta que las fuerzas me den porque creo en las personas, en sus posibilidades y aquello inexplicable que hace que la vida sea a veces una hermosa pincelada en un lienzo que, por más que digan lo contrario, no se termina y no se terminará jamás. Yo no me como ese cuento. 


                                                                                                                                  Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

Héroes del Silencio/III

“Papas, porotos, zanahorias, cebolla, sal, pimienta y carnaza, con eso estamos” afirma doña Rosa, quien desde hace más de quince años es la cocinera oficial del barrio bonaerense La Margarita.
“Siempre trabaje por hora, en casas de gente que me iba conociendo gracias al boca en boca, pero con los años llegué a una edad en la que no podía limpiar ni hacer nada como antes”. Fue entonces cuando empezó a vivir íntegramente de la pensión que le había dejado su marido, a estar más cerca de la gente del barrio y a sentir más de cerca sus necesidades.
“Veía a los nenes que andaban siempre por ahí, callejeando todo el día. Después apareció el Paco y fue lo peor, entonces pensé que tenía que sacarlos de ahí a todos los que pudiera”. En su casa ubicada en las calles Esperanza y Quiroga, decidió abrir una especie de comedor en el que pudieran, en principio, almorzar los nenes y nenas de la zona.
Como en todo inicio desde cero, el camino no fue sencillo: “El primer tiempo me daban una mano el panadero y el carpintero del barrio con comida y algún que otro pesito, porque con mi pensión a penas me alcanzaba para vivir. Pero pudimos sacar adelante esto y así fue progresando”.
Los almuerzos empezaron a ser complementados con las meriendas y luego con las cenas. Todo eso gracias a la ayuda de los vecinos y vecinos de la zona y de algunas personas externas al barrio que se iban enterando de la existencia de este lugar que recientemente recibió el atinado nombre de “Pancitas felices”.
Doña Rosa besa su crucifijo y nos confiesa: “Lo mas importante para mi es que mis chiquitos tengan algo que comer, pero también que estén el mayor tiempo posible fuera de la calle…esa es mi misión en este mundo y doy gracias a Dios por permitirme hacerlo”.
- No queremos parecer impertinentes pero ¿hace mucho que renguea de esa pierna?
- Si mi cielo, hace años que vengo llevando esta enfermedad cuyo nombre ahora no me acuerdo.
- ¿Y no le conviene hacer reposo o delegar algunas tareas?
- Lo que me conviene es seguir andando, como pueda, este camino que me llena el alma y que hace que las enfermedades o cualquier otra cosa parezcan chiquitas. Eso, mis queridos jóvenes, eso es algo que no muchos entienden o que no quieren entender. Y así estamos.


                                                                                                                                   Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Héroes del silencio/II

Le costó pero lo logró. Dejó cerebro, alma y dinero pero lo logró: Lucas entró a la universidad. No sabía bien a qué iba, pero fue.
Había visto alguna que otra película yanqui en la que se retrataba lo duro de la vida universitaria, las fraternidades, las bromas en los lockers, los amores en los bailes de graduación y la tirada al aire de sombreros en forma de T. Entró con esa idea y no tardó mas de diez segundos en darse cuenta de que, al menos acá, nada tenía que ver con lo que veía en las pantallas de la tele y el cine.
A pesar de tratarse de una universidad pública le costaba ir, juntar los pesos para pagar el bondi y algún que otro almuerzo ocasionalmente obligado. Pero con esfuerzo pudo sortearlo todo.
Su situación académica era sobresaliente. De un día para otro brotaron los compañeros/amigos con lo que podía reír, discutir y embroncanrse. Sin embargo, siempre sintió que le faltaba algo.
Desde el primer día había visto en el hall central las mesas de las agrupaciones políticas de las que siempre tendió a huir más que a escucharlas. Un día, nunca supo cómo, se halló hablando con un muchacho alto, de barba puntiaguda y sonrisa fácil que le contaba de qué se trataba lo que hacían allí, cuales eran sus ideas, sus proyectos y demáses.
Tenía sus dudas. Lo pensó un par de días, pero terminó yendo. Fue entonces cuando descubrió que la universidad es mucho más que las materias rendidas o los amigos encontrados: encontró un lugar en el que podía "hacer algo".
Desde ese pequeño lugar empezó a luchar por los derechos de los estudiantes, a proponer mejoras académicas y ayuda para los compañeros que, como bien el sabía, tenían dificultades para ir a estudiar y comenzó a salir de ese pequeño mundo para aplicar al mundo real lo que los libros le decían. Colectas de ropa, de juguetes, de alimentos; juntadas con algunos compañeros para compartir una sopa o algo caliente con gente en situación de calle; traslado de la educación que pudo recibir hacía los barrios mas carenciados y la gente realmente necesitada; jornadas artísticas en las que una nariz de payaso y una sonrisa bastaban para entretener a decenas de chicos; y lo mas importante: el saber que el calor humano es la herramienta mas efectiva para empezar a reacomodar las piezas de este desquebrajado mundo. Lucas descubrió que podía hacer algo, que era realmente útil y que podía dar tanto o más de lo que recibió en suerte.
Los no-Lucas desfilan por la mesa en la que pasa horas ideando nuevos proyectos y piensan que es un vago, que no se va a recibir nunca, que pierde su tiempo, que es una molestia, un desperdicio. No tienen idea de que ese Lucas y los otros Lucas que están en ese y en tantos otros lugares son quienes dejan cuerpo y alma para que ellos, que no hacen nada pero que molestan a los que quieren hacer, vivan mejor mañana.
Ilusos.
                                                                                                                                  Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

lunes, 29 de octubre de 2012

Héroes del silencio /I

Todos en el pueblo saben quién es Graciela: los abuelos, los padres, los nietos y hasta algún que otro afortunado bisnieto. Hace años que dejó de ser persona para convertirse en un mito urbano, pero uno bien al alcance de la mano: cualquiera que camina las calles de Villa Unión la puede ver, saludar y quedarse un rato largo hablando con ella.
De padre carpintero y madre ama de casa, Graciela creció con toda la educación que pudo recibir y fue la primera que pudo irse a la gran ciudad para estudiar algo que le diera "un buen pasar", como siempre le decían en su familia. Muchos pensaron que no volvería, pero el tiempo y el cariño hizo que regresara a casa, con su gente y, sobre todo, para su gente.
Fundó la primera escuela de la zona, fue su primera maestra y directora y realizó una campaña de alfabetización al mejor estilo Freire. Al principio fue duro, durísimo tener que presentar ese mundo nuevo lleno de números y palabras extrañas para todos los vecinitos y vecinitas. Lo siempre sencillo fue recibir y transmitir el amor de su gente, y es en realidad por esto que es tan querida: fue la segunda y casi primera madre de muchos villaunienses y les enseñó valores que fueron mucho mas allá de los manuales de lengua o los procesos orgánicos que se dan en el cuerpo humano.
Ya esta bien viejita "la seño", casi ni aparece por la escuela en la que son maestros y maestras quienes fueron sus alumnos. Todos la recuerdan y la estiman y no son pocos los niños que escucharon su historia o los viejos alumnos que van a verla a la casita en la que vive desde que volvió de la ciudad.
Una leyenda urbana, un mito, una heroína es lo que fue y será Graciela y, si bien no aparece en ningún poster y no se filmó ninguna película que cuenta su historia, el legado de "la seño", pequeña partícula del sueño de un mundo mejor, es invaluable e irreemplazable para los vecinos de Villa Unión.

                                                                                                                                   Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

                                                                                                    

miércoles, 17 de octubre de 2012

Hijo prodigo, padre iracundo


Desde lo alto de los cielos,
O lo bajo del inframundo,
El señor todopoderoso castiga
Sin palo y sin rebenque,

Como si en la vida no existiese el perdón,
Como si en la muerte no fuese posible la redención,
Azota porfiadamente a los blasfemos,
A los hijos del pecado,

Para infundir el ejemplo,
Para someter con el miedo,
Para no dejar lugar al azar,
Y envolver todo con el implacable manto de la creencia,

Su sabiduría es eterna,
Su moral incorruptible,
Su mirada, omnipresente
Pero su existencia es ideal,

Construido a imagen y semejanza del hombre,
Depositario de los valores supremos,
No es más (ni menos) que el centinela al que todos temen,
Hasta los mismos hombres que lo inventaron,

Hace varios siglos, llegó el día en el que el invento aterrorizó al creador,
Y todos le hicieron caso,
Y todos desearon ser como él
Y todos dijeron...
                                                                                                           Amén.

martes, 16 de octubre de 2012

Enemiga del silencio



Existe desde que pisamos o salimos de la tierra. Atemporal, inexplicablemente placentera, se conecta con nosotros de una forma particular e irremplazable.
Nosotros no la hacemos, ella nos hace a nosotros. Somos parte de ella y solo algunos llegan a sacarla de su interior para compartirla con el resto. Pero todos la sentimos, todos la vivimos, todos la soñamos, la amamos y la odiamos, pero la tarareamos y la cantamos. Llena los vacíos de nuestras vidas y completa algunos otros.
La venden pero no se vende, la comercializan pero no se vuelve producto, jamás. Es sentimiento puro, es anhelo y remembranza. Es viajera pero a la vez nos transporta hacia otros tiempos y otros lugares.
Es aquello que nos mueve, que nos estimula, que nos hace conocernos más y entender la vida de diferentes maneras. Es todo y es nada, es la música bendita que nos compone bandas sonoras a la medida del oído y el ritmo que cada uno de nosotros tenga.

                                                                                   Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

jueves, 4 de octubre de 2012

Heridas

Días, meses y estaciones pasaron,
Horas de televisión, hojas de diarios,
Lamentos, broncas y reclamos,

Todo pareciera haberse apagado,

Como ya pasó, como pasa,
Como...¿pasará?

El hermano, el hijo, el padre y la madre,
El amigo, el sobrino, el nieto y el primo,
Todos ellos piden justicia, incansablemente,

Y nosotros acá, viajando,
Sufriendo, lamentando,
Puteando y violentando,

Pero haciendo absolutamente nada,
Esperando que "ellos" hagan,
Que "ellos" arreglen,

Las cosas no se arreglan solas,
Si no me creen,
Sigan esperando.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

La invención del terror


A pesar de no existir una definición precisa para determinar cuándo estamos hablando de terrorismo, lo cierto es que desde aquél día en el que dos aviones se estrellaron contras las torres gemelas se empezó a relacionar al término con todo lo proveniente de medio oriente. La Guerra Preventiva lanzada por la administración Bush, con el fin de encontrar a Bin Laden y de diezmar a los grupos y/o estados que ayudasen a los terroristas a concretar sus tareas, se tradujo en la invasión de Afganistán primero y después en la de Irak. Ni terroristas ni armas nucleares fueron halladas en suelo árabe: solo negociados con petróleo, imposición de nuevos gobiernos y un gran número de victimas civiles y ciudades destruidas.
La consecuencia de todo este proceso en el resto del globo fue la de reforzar no solo los controles fronterizos sino también los movimientos internos de las poblaciones. Distintos organismos internacionales, con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) a la cabeza, tomaron el ejemplo del FMI y del Banco Mundial y empezaron a presionar a los países para que acepten sus sugerencias. En este sentido, la Convención Interamericana contra el Terrorismo, celebrada unos meses después del atentado de las torres, instaba a todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) a sancionar leyes que combatieran al terrorismo desde lo financiero y lo organizacional.
Los pedidos del GAFI fueron cumplidos por Paraguay, Chile, Honduras y la Argentina. En nuestro caso se sancionaron en la última década cuatro normas referentes a la lucha contra el terrorismo. Las dos primeras, de marzo de 2005, convalidaron la mencionada Convención Interamericana y el Convenio Internacional para la Represión de la Financiacióndel Terrorismo, votado por la ONU en 1999. Las dos últimas, fechadas de Junio de 2007 y Diciembre de 2011 y ambas conocidas como “leyes anti-teroristas”, guardan estrecha relación entre si ya que aluden a la financiación del terrorismo, al lavado de activos, al contrabando de armas y estupefacientes y a la conformación de organizaciones ilícitas que tengan como fin “aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”.
La controversia que se generó cuando se sancionaron las últimas dos leyes anti-terroristas es la que atraviesa a la cuestión aquí, en EE. UU. O en cualquier otra parte del globo: no queda claro a qué se le llama terrorista.
Basándonos en la concepción imperante del término, en la Argentina lo podemos vincular con el atentado contra la AMIA 18 años atrás y con el de la embajada de Israel en marzo de 1992, lo cual demuestra que legislación sancionada parece no obedecer a hechos concretos que se den o tiendan a darse con cierta continuidad. Más bien parecen tener que ver con algunas potestades que tuvieron que ceder éste y los demás gobiernos que tomaron este tipo de medidas para no recibir las sanciones de los principales organismos financieros que consistirían en tildar al país de poco confiable a la hora de recibir o realizar inversiones.
El aspecto más complejo de las leyes sancionadas en 2007 y 2012 en la Argentina es que su ambigüedad puede desembocar en que se criminalice cualquier tipo de protesta, lo cual fue el foco del debate mediático que se dio a principios de este año.
No queda claro si el terrorismo se reduce a una cuestión sectaria o con fines muy específicos como se da en los casos de la ETA o Al Qaeda, o si tiene que ver con manifestaciones políticas que cualquier persona pueda llegar a tomar frente a determinados hechos que considere como injusticias. La sanción, alentada por los Estados Unidos y sus organismos adictos, de este tipo de leyes en todo Latinoamérica da cuenta de ciertos aspectos a mejorar de cara a un futuro que busca la independencia de todo tipo de imposiciones provenientes desde “el norte”, cuyas consecuencias ya sabemos cuán nefastas pueden llegar a ser.


                                                                                                                                                                                                                                                                                          Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 5, Septiembre 2012.