martes, 16 de octubre de 2012

Enemiga del silencio



Existe desde que pisamos o salimos de la tierra. Atemporal, inexplicablemente placentera, se conecta con nosotros de una forma particular e irremplazable.
Nosotros no la hacemos, ella nos hace a nosotros. Somos parte de ella y solo algunos llegan a sacarla de su interior para compartirla con el resto. Pero todos la sentimos, todos la vivimos, todos la soñamos, la amamos y la odiamos, pero la tarareamos y la cantamos. Llena los vacíos de nuestras vidas y completa algunos otros.
La venden pero no se vende, la comercializan pero no se vuelve producto, jamás. Es sentimiento puro, es anhelo y remembranza. Es viajera pero a la vez nos transporta hacia otros tiempos y otros lugares.
Es aquello que nos mueve, que nos estimula, que nos hace conocernos más y entender la vida de diferentes maneras. Es todo y es nada, es la música bendita que nos compone bandas sonoras a la medida del oído y el ritmo que cada uno de nosotros tenga.

                                                                                   Publicado en Palabra Valija Nº 3, Octubre 2012.

jueves, 4 de octubre de 2012

Heridas

Días, meses y estaciones pasaron,
Horas de televisión, hojas de diarios,
Lamentos, broncas y reclamos,

Todo pareciera haberse apagado,

Como ya pasó, como pasa,
Como...¿pasará?

El hermano, el hijo, el padre y la madre,
El amigo, el sobrino, el nieto y el primo,
Todos ellos piden justicia, incansablemente,

Y nosotros acá, viajando,
Sufriendo, lamentando,
Puteando y violentando,

Pero haciendo absolutamente nada,
Esperando que "ellos" hagan,
Que "ellos" arreglen,

Las cosas no se arreglan solas,
Si no me creen,
Sigan esperando.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

La invención del terror


A pesar de no existir una definición precisa para determinar cuándo estamos hablando de terrorismo, lo cierto es que desde aquél día en el que dos aviones se estrellaron contras las torres gemelas se empezó a relacionar al término con todo lo proveniente de medio oriente. La Guerra Preventiva lanzada por la administración Bush, con el fin de encontrar a Bin Laden y de diezmar a los grupos y/o estados que ayudasen a los terroristas a concretar sus tareas, se tradujo en la invasión de Afganistán primero y después en la de Irak. Ni terroristas ni armas nucleares fueron halladas en suelo árabe: solo negociados con petróleo, imposición de nuevos gobiernos y un gran número de victimas civiles y ciudades destruidas.
La consecuencia de todo este proceso en el resto del globo fue la de reforzar no solo los controles fronterizos sino también los movimientos internos de las poblaciones. Distintos organismos internacionales, con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) a la cabeza, tomaron el ejemplo del FMI y del Banco Mundial y empezaron a presionar a los países para que acepten sus sugerencias. En este sentido, la Convención Interamericana contra el Terrorismo, celebrada unos meses después del atentado de las torres, instaba a todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) a sancionar leyes que combatieran al terrorismo desde lo financiero y lo organizacional.
Los pedidos del GAFI fueron cumplidos por Paraguay, Chile, Honduras y la Argentina. En nuestro caso se sancionaron en la última década cuatro normas referentes a la lucha contra el terrorismo. Las dos primeras, de marzo de 2005, convalidaron la mencionada Convención Interamericana y el Convenio Internacional para la Represión de la Financiacióndel Terrorismo, votado por la ONU en 1999. Las dos últimas, fechadas de Junio de 2007 y Diciembre de 2011 y ambas conocidas como “leyes anti-teroristas”, guardan estrecha relación entre si ya que aluden a la financiación del terrorismo, al lavado de activos, al contrabando de armas y estupefacientes y a la conformación de organizaciones ilícitas que tengan como fin “aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”.
La controversia que se generó cuando se sancionaron las últimas dos leyes anti-terroristas es la que atraviesa a la cuestión aquí, en EE. UU. O en cualquier otra parte del globo: no queda claro a qué se le llama terrorista.
Basándonos en la concepción imperante del término, en la Argentina lo podemos vincular con el atentado contra la AMIA 18 años atrás y con el de la embajada de Israel en marzo de 1992, lo cual demuestra que legislación sancionada parece no obedecer a hechos concretos que se den o tiendan a darse con cierta continuidad. Más bien parecen tener que ver con algunas potestades que tuvieron que ceder éste y los demás gobiernos que tomaron este tipo de medidas para no recibir las sanciones de los principales organismos financieros que consistirían en tildar al país de poco confiable a la hora de recibir o realizar inversiones.
El aspecto más complejo de las leyes sancionadas en 2007 y 2012 en la Argentina es que su ambigüedad puede desembocar en que se criminalice cualquier tipo de protesta, lo cual fue el foco del debate mediático que se dio a principios de este año.
No queda claro si el terrorismo se reduce a una cuestión sectaria o con fines muy específicos como se da en los casos de la ETA o Al Qaeda, o si tiene que ver con manifestaciones políticas que cualquier persona pueda llegar a tomar frente a determinados hechos que considere como injusticias. La sanción, alentada por los Estados Unidos y sus organismos adictos, de este tipo de leyes en todo Latinoamérica da cuenta de ciertos aspectos a mejorar de cara a un futuro que busca la independencia de todo tipo de imposiciones provenientes desde “el norte”, cuyas consecuencias ya sabemos cuán nefastas pueden llegar a ser.


                                                                                                                                                                                                                                                                                          Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 5, Septiembre 2012.

Cuando el negocio es la muerte


Un enfermero que había denunciado casos de mala praxis en el hospital Dr. Claudio Zin de la localidad bonaerense de Pablo Nogués fue asesinado a principios de este mes en un episodio, al menos, confuso. Walter Navarro fue asesinado de un tiro en la axila en la puerta de su casa en lo que no pareció ser un intento de asalto, dado que los delincuentes no le robaron nada a pesar de poder haberlo hecho. Ahora bien, lejos de poder catalogarse este crimen como “uno más de los que suceden diariamente”, tal cual lo consideró el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, este caso no pasó desapercibido dentro del frenesí de casos de inseguridad que los medios muestran continuamente.
Los antecedentes inmediatos dejan muy mal parado al mencionado intendente y al hospital pediátrico inaugurado en diciembre del año pasado. El caso de Celeste Morales, una nena de 8 años que ingresó por un quiste de grasa y que terminó sufriendo una muerte cerebral causada por un drenaje mal puesto, fue el desencadenante de una serie de inconvenientes que se suscitaron en la institución. Menos de un mes después de la muerte de la pequeña, en Junio de este año, fue agredido en el mismo lugar un grupo de periodistas de distintos medios que fue a investigar lo sucedido con Celeste junto a los familiares de las victimas de mala praxis en ese hospital y en otros de la zona.
El último incidente data de este mes y tiene como protagonista a la figura central de todo este asunto: el intendente Cariglino. Nuevamente un grupo de periodistas se hizo presente en el hospital con el objetivo de reconstruir lo sucedido en Junio. El funcionario, que supuestamente había ido a ver a un paciente, increpó a los periodistas presentes, interrumpió el proceso y tuvo un intercambio de palabras con la madre de otra niña fallecida por una mala praxis. Al pedido de justicia de la madre, Cariglino contestó: “No, a su hija tiene que fijarse usted, que la llevaba desnuda en invierno en la moto” y se retiró tan rápido como llegó.
Jesús Cariglino, de tendencia duhaldista y con simpatías mutuas con el PRO de Macri, viene gobernando el municipio de Malvinas Argentinas desde 1995 y piensa hacerlo hasta el 2015. De las decenas de causas que se le imputaron por asociación ilícita, defraudación al Estado y malversación de fondos público, la mas resonante fue la del 2004, en la que el entonces fiscal Luis Antonio Armella (hoy el juez que supervisa la no-limpieza del riachuelo) lo salvó de ir a la cárcel.
A causa del asesinato del enfermero se cristalizó una abierta confrontación entre Cariglino y el vice-gobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, gracias a la cual quedaron a la vista las diferencias existentes entre el gobierno nacional y la intendencia del partido. Curioso fue el apoyo que recibió el intendente por parte de un grupo de políticos anti-kirchneristas, con Cristian Ritondo y Diego Santilli a la cabeza, quienes emitieron un comunicado en el cual reflexionaban acerca de las supuestas actitudes del gobierno nacional afirmando que "cuando el miedo se instala se pierde la libertad y se atropella la justicia social”.
La relación entre el poder y los negociados en las distintas instituciones es un tema que siempre esta latente en el imaginario colectivo. Ya sea con la policía, la justicia, la construcción de obras o la salud pública, en muchos casos se tiene la sospecha de que algo no anda bien, de que la corrupción está o tranquilamente podría estar presente. Lo que sucede en el partido de Malvinas Argentinas con el sistema de salud, con las malas praxis, la falta de inversión o los desvíos de fondos no es muy diferente a lo que sucede con los trenes y que se hizo evidente solo gracias a las muertes de Once: mala gestión, intercambio de insultos entre políticos de corrientes opuestas, reclamos de justicia por parte de los familiares de las victimas, desinformación por parte de los medios y lentitud por parte de la justicia. Lo más sucio de la política sale a la luz con este tipo de incidentes; en este caso las relaciones entre esa ala siempre tan sospechosa del justicialismo como lo es el duhaldismo, la complicidad o el amparo de ciertos magistrados como es el caso de Armella, el silencio de los profesionales que por diversos motivos no hacen nada para evitar que las muertes se sigan sucediendo y la patotería propia de un intendente que se siente atacado como si estuviera admitiendo la responsabilidad que pesa sobre sus hombros. El resultado en todos los casos es el mismo y ya se vuelve moneda corriente: perjuicio de los pacientes, o los usuarios o cualquiera que quiera usar los servicios que, supuestamente, existen para ayudarlos.
El asesinato del enfermero Walter Navarro no debería quedar en el olvido de la misma forma que quedaron tantos otros que murieron en condiciones poco claras. No debería olvidarse, claro está, si es que se quieren empezar a cambiar las cosas que siguen sin funcionar bien, ni mucho menos.

                                                                                                                  Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 5, Septiembre 2012.

lunes, 9 de julio de 2012

La lucha por la independencia, a fuego y sangre


"Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía"
Mariano Moreno


Abordar la cuestión de la independencia nacional, a 196 años de su declaración, implica hablar del accionar de los pueblos latinoamericanos como un todo interconectado, ya que se trató de un proceso emancipatorio a nivel continental que se fue dando simultáneamente y con objetivos similares después de mas de tres siglos de dominación colonial.
La independencia precursora en América Latina fue la de Haití, en 1804, en la que negros y pardos esclavizados lucharon contra fuerzas inglesas y hasta contra el ejército de Napoleón Bonaparte, al cual derrotaron al costo de perder media población en batalla. Esta sublevación fue una clara muestra de que las potencias del momento (Gran Bretaña y Francia) no eran invencibles, por lo que revolucionarios de la primera hora como Francisco de Miranda empezaron a pensar en que la liberación de las colonias, además de necesaria, era posible.
Durante un viaje en Europa, Simón Bolívar conoció a Miranda para quien Colombia era el nombre que debería llevar toda Sudamérica. La idea de la unidad de los territorios, que se concretaría en la conformación de la Gran Colombia, se fundaba en el pensamiento de que era necesario desplazar cualquier tipo de interés colonialista al conformar un autogobierno sólido e integrador de la diversidad de sectores que había en las convulsionadas sociedades de principio del siglo XIX. Fue este sentido el que adoptó la lucha de los libertadores: lograr la formación de un gobierno propio, independiente respecto a las potencias colonialistas, en el cual se logrará a conciliación entre españoles, criollos, mestizos, indios y negros. El mismo Bolívar abogaba por esto al proclamar: “No somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles; en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar éstos a los del país y mantenernos en él contra la invasión de los invasores.”
Este fue el camino trazado también por San Martín, Artigas y O’Higgins, quienes encontraron posiciones antagónicas dentro de sus territorios de origen. De hecho, la declaración de la independencia de las Provincias Unidas de Sud América puso en evidencia la cristalización de dos posturas que también se enfrentaron en Mayo de 1810: por una parte estaban quienes proponían el gobierno de un monarca Inca y por otra quienes abogaban por la búsqueda de un príncipe europeo. Esto último da cuenta de una mentalidad cipaya que tuvo en Rivadavia a su primer representante significativo y que, con el correr del tiempo, se haría carne en personajes como Alberdi y Sarmiento: el pensamiento de que todo lo que venía de Europa era mejor.
El proyecto revolucionario tuvo sus enemigos internos y en el caso de la independencia de esta parte del globo encontró en Rivadavia un gran obstáculo.  El primer “presidente” fue quien impulsó el crédito con la Baring Brothers (una banca inglesa), el cual inauguró la constante de la deuda externa que se mantuvo hasta fines de siglo. Por otra parte, fue quien se negó a brindarle apoyo al ejército de San Martín en la guerra del Perú y quien firmó un armisticio con las Cortes españolas por lo que fue acusado de querer comprar la independencia. Decididamente adverso a los planes de los libertadores, decidió no concurrir al Congreso de Panamá (convocado por Bolivar con el objeto de buscar la unión de Hispanoamérica), a la vez que decidió firmar un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con Gran Bretaña, el cual abrió el país al capital extranjero y lo condenó a limitarse a la producción de materias primas agropecuarias.
José Gervasio Artigas hablaba de luchar contra los “malos europeos” y los “peores americanos”. Los primeros fueron derrotados por los patriotas luego de varias décadas e innumerables batallas; los segundos fueron los que terminaron saboteando los planes revolucionarios ya que transformaron la dominación colonial española en una dependencia económica inglesa: ya hablamos de Rivadavia, pero esta tendencia se reprodujo en la conformación misma del Estado-Nación en la que no solo se tomaron los modelos gubernamentales europeos, sino que se estableció un modelo económico dependiente de las importaciones y los créditos del país anglosajón (de ahí, el famoso “modelo agro-exportador”).
Justamente fue Inglaterra el país externo que más fogoneó el proceso emancipatorio con el fin obtener beneficios económicos. Ya desde las primeras invasiones inglesas en las costas rioplatenses se vislumbraba la idea de apoderarse de ciertos puntos estratégicos del continente como los puertos de Buenos Aires y de Montevideo, para poder acceder a las minas altoperuanas y a Chile y Perú. También aportó su diplomacia en la independencia uruguaya y apoyó la transición brasileña hacia un imperio independiente de la metrópoli portuguesa. Uno de los reveces más importantes que sufrió fue la batalla de la Vuelta de Obligado, en la que la Confederación Argentina liderada por Rosas derrotó a las fuerzas anglo-francesas que venían con intenciones de “pacificar” las relaciones entre Buenos Aires y Montevideo.
Si la influencia inglesa fue trascendental durante el periodo revolucionario, no menos importante fue la hegemonía norteamericana en esta parte del continente, principalmente durante el siglo XX. La enunciación de la llamada Doctrina Monroe, que proclamaba que “América” debía ser para “los americanos”, fue el punto de partida: desde la cesión de Méjico (en la que gran parte de este país pasó a manos de los Estados Unidos), pasando por la Guerra de Cuba, y terminando en las intervenciones e invasiones en diferentes países de Suramérica y Centroamérica, los marines y los organismos financieros internacionales (las empresas, el FMI y el Banco Mundial) se encargaron de que América, más que para los americanos, sea para los norteamericanos. Pero así como los libertadores se habían alzado contra las fuerzas invasoras, fueron muchos los revolucionarios que lucharon contra las pretensiones imperialistas de la nueva potencia de turno. Entre aquellos encontramos nombres como Emiliano Zapata, quien junto a Pancho Villa logró la independencia mejicana; Cesar Sandino, líder de la resistencia nicaragüense contra el ejército de ocupación estadounidense en Nicaragua y Ernesto “Che” Guevara, líder junto a Fidel Castro de la revolución cubana en 1959.
La lucha dada por los libertadores del siglo XIX y por revolucionarios del siglo XX es una lucha que sigue en pie, quizás mas viva que nunca, por lograr una autentica independencia continental. Esto no significa cortar todo tipo de relaciones con el exterior, “aislarse del mundo” como dicen despectivamente desde ciertos sectores, sino que implica reforzar los lazos políticos, económicos e identitarios entre los países de la región. Reivindicar un mestizaje cultural que, a su vez, conforma una identidad propia, ni europea ni norteamericana, sino latinoamericana. Si la actual crisis político-económica que azota a Europa y a los Estados Unidos se hace sentir levemente en la región, es porque las políticas tomadas de un tiempo a esta parte por los distintos gobiernos apuntan a lo mismo: dejar de mirar para afuera y centrarse en lo que pasa adentro. Y “adentro” no significa la Argentina, Bolivia, Venezuela o Ecuador aisladamente, sino que “adentro” alude al conjunto de países que sigue luchando codo a codo en base a aquél ideario de “Patria Grande” con el que soñaron quienes marcaron a sangre y fuego el destino de estas tierras.


                                                                                                                           Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 3, Julio 2012.

sábado, 23 de junio de 2012

De la historieta argentina y sus leyendas


Si hay algo que caracterizó a la historieta argentina desde que dio sus primeros pasos fue su uso de la sátira política y del relato costumbrista como herramienta para ser testigo de su tiempo, para contarnos la historia y hablarnos de la vida a su manera. Debe ser por esto, además de por la genialidad artística de las obras, que es la más importante en América Latina y una de las más reconocidas a lo largo y ancho del globo.
Tanta historia tiene la historieta, que se remonta a finales del siglo XIX cuando Caras y Caretas lanzaba sus primeras publicaciones. Algunos de los más reconocidos personajes se destacan por ser expresiones de la cultura nacional, como el gaucho Inodoro Pereyra, el indio Patoruzú, el inmigrante Don Nicola, o el mujeriego Loco Chávez. Otros, brillan por ser grandes comentaristas socio-políticos como Mafalda, con su ternura e ironía, o El Eternauta, con su dura crítica a la dictadura militar a través de una fascinante ficción. La licencia artística para matar de estos personajes le costó la vida a quien se transformaría en un ícono de la lucha política a través del arte: Héctor Oesterheld.
La producción nacional se las vio difícil varias veces, sobre todo en dos momentos: después de la llamada “época dorada”, en los 60, cuando entró en crisis como consecuencia de la aparición de la televisión, del ingreso de revistas mexicanas, y de la partida de los mejores dibujantes a Europa; y en los 90, década en la que el Capitán América y Superman acompañaron al Banco Mundial y al FMI en la vorágine neoliberal.
También se las vio difícil para hacerse un lugar dentro del campo cultural argentino, cuando pasó a la cotidianeidad a través del diario, con un público de La Nación que se mostraba reacio a aceptar esas “frivolidades” que no se correspondían con la seriedad del medio. Desde la literatura vinieron los mayores rechazos, considerando a este género como bastardo, infantil, y marginal, visión que algunos sigue compartiendo. Sin embargo, luego de la devastadora (en todo sentido) década del noventa, se produjo un reavivamiento del género que llega hasta nuestro días, de la mano de reconocidos exponentes como Liniers, Langer, Tabaré, Paz, y sobre todo de la reaparición de la histórica revista Fierro, dirigida por otro ícono de la historieta nacional como lo es Juan Sasturain. Por otra parte, hubo una revaloración de leyendas como Quino, el mismo Oesterheld, y los todavía cotidianos Nik y Sendra y Rep.
Hace cinco años se nos fue uno de los gigantes, el Negro, dejándonos a Inodoro, a Boggie, y a otros tantos personajes, además de los mejores libros de la pasión futbolera argentina; y hace un mes se nos fue otro de los grandes como lo fue (y lo seguirá siendo) Caloi, y con él un personaje que a lo largo de sus cuarenta años de vida fue siendo cada vez más querido por el público: Clemente. Este pajarraco sin pico ni brazos fue el crítico político y económico por excelencia, de las tiras además de la expresión más acabada de una pasión bien nuestra como lo es el futbol. En Clemente encontramos la filosofía de un Diógenes y el Linyera, el análisis socio-político de una Mafalda, o la pasión por las mujeres de un Loco Chávez. Del estilo del Gaturro de Nik, Clemente analiza la vida cotidiana desde la sabiduría del barrio, desde el sentido común de la calle.
Es por todo esto que hace un mes, más que un genial autor y un irremplazable personaje, se nos fueron dos cachos de cultura que perdurarán por siempre en el imaginario colectivo de esta sociedad en la que generó tantas reflexiones, y que tantas risas les agradecen.

                                                                                                                      Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 2, Junio 2012.

domingo, 3 de junio de 2012

Pobre



Todos los días convivimos con él. Hay muchos que no miran para el costado para no verlo, no pueden creer que exista tal espécimen caminando sobre la faz de la tierra. Otros lo miran fijamente, quizás durante toda su vida, indignados pero también no pudiendo creer que exista.
Causante de tantos males, muchos se preguntan de dónde salió, desde cuándo existe, cuál es su misión en este mundo. Los más aventurados conjeturan que su única misión es dañar a los demás, que no le importa el bienestar del otro sino solo su propio ombligo.
Lo vemos ahí, amenazante, solitario, oportunista, insaciable en su objetivo de maximizar sus ganancias. Ladrón de guante y cuello blanco, arremete desde la comodidad de su escritorio, y el caos de su calculador cerebro, contra aquél que corre con desventaja. Sigue a la bolsa, sigue a los números, a la irrealidad virtual de las transferencias bancarias; suma y multiplica, pero nunca resta y menos, divide. Se olvida de que su riqueza va de la mano con la pobreza de otro, en ese subibájico mundo de la circulación global del dinero.
Seamos claros: esta enfermo. Enfermo de poder, de avaricia, de riqueza ilimitada, de tener para tener más y así…bueno, tener más; enfermo de querer comprar hasta lo incomprable o de querer pagar hasta el amor en cómodas cuotas.
Así y todo, quizás no sea culpable. Quizás se trate de un ideal que se materializa en él, se hace carne en su humana inocencia, y termina por convertirlo en ese ser que tanto desprecio provoca. Ideal de esforzarse para ser el mejor, y por lo tanto superior al resto, pisando cabezas y oprimiendo almas para llegar al trono. Un trono que nadie puso pero que todos quieren.
Pobre de alma, no entiende que con lo único que nos vamos de este mundo es con la huella de haber sido y no haber tenido. No quiere y no puede entenderlo. Es la punta del iceberg de una idea que penetra en lo más profundo de las mentalidades y se convierte en la guía del camino de muchos.
No estoy hablando de nadie en particular, estoy hablando de muchos que creen que el éxito y la felicidad se alcanzan a expensas del otro: del sufrimiento del otro, del fracaso del otro, del “me importa bastante poco” el otro.


Si cuando chico quise ser como ellos, agradezco de grande haberme despertado y cambiado de parecer.


Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.

¡Dejate de joder!


A

Dejate de joder ¿Qué te pensás? ¿Qué vas a cambiar el mundo vos solo? ¿Sabés a cuantos como vos conocí? Ya se te va a pasar, es cosa de época, de edad. Cuando crezcas vas a entender.
¿Qué hacés leyendo eso? Anda, ¡salí y divertite!
¿Qué hacés yendo a esa villa? ¡Te podes agarrar enfermedades, ponete a estudiar mejor!
Haceme caso: estudia, recibite, encontrá una buena chica, casate, tené hijos, comprate una casa, un auto y tres perros. Esa es la buena vida. Si todo va bien, te podrás hacer unas buenas vacaciones pagas en doce cuotas. Trabaja hasta que te jubiles, tené nietitos y todo eso… ¿no? Así tiene que ser, así es, y así será.
¡No te gastes, viví la vida!
Hace la tuya, total, esto es así desde que tengo memoria. Vamos, ¡dejate de joder!

B

Dejate de joder ¿Qué te pensas? ¿Qué estoy solo en esto? ¿Sabes a cuantos como vos conocí? Ya va a pasar, si no bajamos los brazos todo va a mejorar. Ya vas a entender, CUANDO CREZCAS.
¿Qué hacés viendo eso? Apagá esa TV y salí a tomar aire, ¡salí y divertite!
¿Qué hacés yendo todos los fines de semana a ese casino flotante? ¡Te podes agarrar enfermedades! Salí un poco al mundo, Salí de esa burbuja de cristal.
No me hagas caso si no querés, pero a mi eso del “curso normal de la vida” me suena a chamuyo, ¡qué querés que te diga! Así no debió ni debe ser.
¡No te rindas, viví la vida!
Hace algo para que las cosas mejoren ¡esto es así desde que tengo memoria! Vamos, ¡dejate de joder!

Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.



Frio


I

Aparecen, de pronto, allí,
Cada uno en un pedazo de hielo,
Separados por un abismo de agua helada,
Permanecen inconcientes días enteros,
Al despertar no entienden qué sucede,
Exploran el área,
Por algún motivo, les parece familiar,
Súbitamente se miran, como si no se conocieran,
Recuperan la memoria,
A pesar del abismo, él, salta,
Cuando esta por llegar a tierra firme, esta se aleja,
Y cae,
El agua helada como el miedo,
Vuelve a subir a su pedazo de tierra fría,
Vuelve a intentarlo,
Vuelve a caer.

II

El otro pedazo de tierra se aleja cada vez más,
El es conciente de esto,
Pero sigue intentándolo,
Hasta que ella le pide que no lo intente más,
Le grita, pero él no llega a escucharla,
Aunque ve que hace señas,
Pero no les da importancia.

III

Ya están bien lejos el uno del otro,
El salta, y cae,
Nada, pero se congela y vuelve
Salta, nada, y vuelve
Nada, vuelve, y salta
Vuelve, salta, y nada
Nada,
Ella no le grita más
Él aun la ve, a pesar de no oírla,
Ve que ni siquiera se mueve,
Entiende [o cree entender]
Pero salta igual, y nada
Se hiela y nada
No vuelve, y nada
Nada y nada
Por siempre nada.

Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.


Desabrazitis


Un escritor, un maestro, un compañero y… ¡que va! Un amigo me comentó, a través de uno de sus tantos relatos, que el mundo esta en crisis de abrazos.
¿Cómo es esto? Al parecer el hambre no es el único mal que sufrimos los humanitos, sino que padecemos de un síndrome llamado desabrazitis.
Parece que con esto del individualismo y toda la bola, ya no tenemos a quién abrazar o quien nos abrace, porque uno de los requisitos para que se de (el más importante en realidad) es que haya otra persona.
El autoabrazo nace y muere al mismo tiempo. El abrazo compartido, el único y verdadero, llena al alma de sonrisas, aunque sea por un ratito, o quizás por mucho tiempo.
¿Cuándo quedó tan lejos el abrazo? ¿Por qué tanto rechazo? ¿Lastima? ¿Hace daño?
¿Quién nos dijo eso? Ah si, ellos. Ellos, que deben recibir muchos abrazos, pero todos de papel. No les creamos, o dejemos de creerles.
Muchos amigos, compañeros y sabios dijeron y dicen que el amor puede salvar al mundo. Yo prefiero creerles a ellos. Prefiero creerles, y darte un abrazo. Entonces todo va a estar bien, y todo va a comenzar a ser
mejor.

Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.