miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cuando el negocio es la muerte


Un enfermero que había denunciado casos de mala praxis en el hospital Dr. Claudio Zin de la localidad bonaerense de Pablo Nogués fue asesinado a principios de este mes en un episodio, al menos, confuso. Walter Navarro fue asesinado de un tiro en la axila en la puerta de su casa en lo que no pareció ser un intento de asalto, dado que los delincuentes no le robaron nada a pesar de poder haberlo hecho. Ahora bien, lejos de poder catalogarse este crimen como “uno más de los que suceden diariamente”, tal cual lo consideró el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, este caso no pasó desapercibido dentro del frenesí de casos de inseguridad que los medios muestran continuamente.
Los antecedentes inmediatos dejan muy mal parado al mencionado intendente y al hospital pediátrico inaugurado en diciembre del año pasado. El caso de Celeste Morales, una nena de 8 años que ingresó por un quiste de grasa y que terminó sufriendo una muerte cerebral causada por un drenaje mal puesto, fue el desencadenante de una serie de inconvenientes que se suscitaron en la institución. Menos de un mes después de la muerte de la pequeña, en Junio de este año, fue agredido en el mismo lugar un grupo de periodistas de distintos medios que fue a investigar lo sucedido con Celeste junto a los familiares de las victimas de mala praxis en ese hospital y en otros de la zona.
El último incidente data de este mes y tiene como protagonista a la figura central de todo este asunto: el intendente Cariglino. Nuevamente un grupo de periodistas se hizo presente en el hospital con el objetivo de reconstruir lo sucedido en Junio. El funcionario, que supuestamente había ido a ver a un paciente, increpó a los periodistas presentes, interrumpió el proceso y tuvo un intercambio de palabras con la madre de otra niña fallecida por una mala praxis. Al pedido de justicia de la madre, Cariglino contestó: “No, a su hija tiene que fijarse usted, que la llevaba desnuda en invierno en la moto” y se retiró tan rápido como llegó.
Jesús Cariglino, de tendencia duhaldista y con simpatías mutuas con el PRO de Macri, viene gobernando el municipio de Malvinas Argentinas desde 1995 y piensa hacerlo hasta el 2015. De las decenas de causas que se le imputaron por asociación ilícita, defraudación al Estado y malversación de fondos público, la mas resonante fue la del 2004, en la que el entonces fiscal Luis Antonio Armella (hoy el juez que supervisa la no-limpieza del riachuelo) lo salvó de ir a la cárcel.
A causa del asesinato del enfermero se cristalizó una abierta confrontación entre Cariglino y el vice-gobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, gracias a la cual quedaron a la vista las diferencias existentes entre el gobierno nacional y la intendencia del partido. Curioso fue el apoyo que recibió el intendente por parte de un grupo de políticos anti-kirchneristas, con Cristian Ritondo y Diego Santilli a la cabeza, quienes emitieron un comunicado en el cual reflexionaban acerca de las supuestas actitudes del gobierno nacional afirmando que "cuando el miedo se instala se pierde la libertad y se atropella la justicia social”.
La relación entre el poder y los negociados en las distintas instituciones es un tema que siempre esta latente en el imaginario colectivo. Ya sea con la policía, la justicia, la construcción de obras o la salud pública, en muchos casos se tiene la sospecha de que algo no anda bien, de que la corrupción está o tranquilamente podría estar presente. Lo que sucede en el partido de Malvinas Argentinas con el sistema de salud, con las malas praxis, la falta de inversión o los desvíos de fondos no es muy diferente a lo que sucede con los trenes y que se hizo evidente solo gracias a las muertes de Once: mala gestión, intercambio de insultos entre políticos de corrientes opuestas, reclamos de justicia por parte de los familiares de las victimas, desinformación por parte de los medios y lentitud por parte de la justicia. Lo más sucio de la política sale a la luz con este tipo de incidentes; en este caso las relaciones entre esa ala siempre tan sospechosa del justicialismo como lo es el duhaldismo, la complicidad o el amparo de ciertos magistrados como es el caso de Armella, el silencio de los profesionales que por diversos motivos no hacen nada para evitar que las muertes se sigan sucediendo y la patotería propia de un intendente que se siente atacado como si estuviera admitiendo la responsabilidad que pesa sobre sus hombros. El resultado en todos los casos es el mismo y ya se vuelve moneda corriente: perjuicio de los pacientes, o los usuarios o cualquiera que quiera usar los servicios que, supuestamente, existen para ayudarlos.
El asesinato del enfermero Walter Navarro no debería quedar en el olvido de la misma forma que quedaron tantos otros que murieron en condiciones poco claras. No debería olvidarse, claro está, si es que se quieren empezar a cambiar las cosas que siguen sin funcionar bien, ni mucho menos.

                                                                                                                  Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 5, Septiembre 2012.

lunes, 9 de julio de 2012

La lucha por la independencia, a fuego y sangre


"Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía"
Mariano Moreno


Abordar la cuestión de la independencia nacional, a 196 años de su declaración, implica hablar del accionar de los pueblos latinoamericanos como un todo interconectado, ya que se trató de un proceso emancipatorio a nivel continental que se fue dando simultáneamente y con objetivos similares después de mas de tres siglos de dominación colonial.
La independencia precursora en América Latina fue la de Haití, en 1804, en la que negros y pardos esclavizados lucharon contra fuerzas inglesas y hasta contra el ejército de Napoleón Bonaparte, al cual derrotaron al costo de perder media población en batalla. Esta sublevación fue una clara muestra de que las potencias del momento (Gran Bretaña y Francia) no eran invencibles, por lo que revolucionarios de la primera hora como Francisco de Miranda empezaron a pensar en que la liberación de las colonias, además de necesaria, era posible.
Durante un viaje en Europa, Simón Bolívar conoció a Miranda para quien Colombia era el nombre que debería llevar toda Sudamérica. La idea de la unidad de los territorios, que se concretaría en la conformación de la Gran Colombia, se fundaba en el pensamiento de que era necesario desplazar cualquier tipo de interés colonialista al conformar un autogobierno sólido e integrador de la diversidad de sectores que había en las convulsionadas sociedades de principio del siglo XIX. Fue este sentido el que adoptó la lucha de los libertadores: lograr la formación de un gobierno propio, independiente respecto a las potencias colonialistas, en el cual se logrará a conciliación entre españoles, criollos, mestizos, indios y negros. El mismo Bolívar abogaba por esto al proclamar: “No somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles; en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar éstos a los del país y mantenernos en él contra la invasión de los invasores.”
Este fue el camino trazado también por San Martín, Artigas y O’Higgins, quienes encontraron posiciones antagónicas dentro de sus territorios de origen. De hecho, la declaración de la independencia de las Provincias Unidas de Sud América puso en evidencia la cristalización de dos posturas que también se enfrentaron en Mayo de 1810: por una parte estaban quienes proponían el gobierno de un monarca Inca y por otra quienes abogaban por la búsqueda de un príncipe europeo. Esto último da cuenta de una mentalidad cipaya que tuvo en Rivadavia a su primer representante significativo y que, con el correr del tiempo, se haría carne en personajes como Alberdi y Sarmiento: el pensamiento de que todo lo que venía de Europa era mejor.
El proyecto revolucionario tuvo sus enemigos internos y en el caso de la independencia de esta parte del globo encontró en Rivadavia un gran obstáculo.  El primer “presidente” fue quien impulsó el crédito con la Baring Brothers (una banca inglesa), el cual inauguró la constante de la deuda externa que se mantuvo hasta fines de siglo. Por otra parte, fue quien se negó a brindarle apoyo al ejército de San Martín en la guerra del Perú y quien firmó un armisticio con las Cortes españolas por lo que fue acusado de querer comprar la independencia. Decididamente adverso a los planes de los libertadores, decidió no concurrir al Congreso de Panamá (convocado por Bolivar con el objeto de buscar la unión de Hispanoamérica), a la vez que decidió firmar un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con Gran Bretaña, el cual abrió el país al capital extranjero y lo condenó a limitarse a la producción de materias primas agropecuarias.
José Gervasio Artigas hablaba de luchar contra los “malos europeos” y los “peores americanos”. Los primeros fueron derrotados por los patriotas luego de varias décadas e innumerables batallas; los segundos fueron los que terminaron saboteando los planes revolucionarios ya que transformaron la dominación colonial española en una dependencia económica inglesa: ya hablamos de Rivadavia, pero esta tendencia se reprodujo en la conformación misma del Estado-Nación en la que no solo se tomaron los modelos gubernamentales europeos, sino que se estableció un modelo económico dependiente de las importaciones y los créditos del país anglosajón (de ahí, el famoso “modelo agro-exportador”).
Justamente fue Inglaterra el país externo que más fogoneó el proceso emancipatorio con el fin obtener beneficios económicos. Ya desde las primeras invasiones inglesas en las costas rioplatenses se vislumbraba la idea de apoderarse de ciertos puntos estratégicos del continente como los puertos de Buenos Aires y de Montevideo, para poder acceder a las minas altoperuanas y a Chile y Perú. También aportó su diplomacia en la independencia uruguaya y apoyó la transición brasileña hacia un imperio independiente de la metrópoli portuguesa. Uno de los reveces más importantes que sufrió fue la batalla de la Vuelta de Obligado, en la que la Confederación Argentina liderada por Rosas derrotó a las fuerzas anglo-francesas que venían con intenciones de “pacificar” las relaciones entre Buenos Aires y Montevideo.
Si la influencia inglesa fue trascendental durante el periodo revolucionario, no menos importante fue la hegemonía norteamericana en esta parte del continente, principalmente durante el siglo XX. La enunciación de la llamada Doctrina Monroe, que proclamaba que “América” debía ser para “los americanos”, fue el punto de partida: desde la cesión de Méjico (en la que gran parte de este país pasó a manos de los Estados Unidos), pasando por la Guerra de Cuba, y terminando en las intervenciones e invasiones en diferentes países de Suramérica y Centroamérica, los marines y los organismos financieros internacionales (las empresas, el FMI y el Banco Mundial) se encargaron de que América, más que para los americanos, sea para los norteamericanos. Pero así como los libertadores se habían alzado contra las fuerzas invasoras, fueron muchos los revolucionarios que lucharon contra las pretensiones imperialistas de la nueva potencia de turno. Entre aquellos encontramos nombres como Emiliano Zapata, quien junto a Pancho Villa logró la independencia mejicana; Cesar Sandino, líder de la resistencia nicaragüense contra el ejército de ocupación estadounidense en Nicaragua y Ernesto “Che” Guevara, líder junto a Fidel Castro de la revolución cubana en 1959.
La lucha dada por los libertadores del siglo XIX y por revolucionarios del siglo XX es una lucha que sigue en pie, quizás mas viva que nunca, por lograr una autentica independencia continental. Esto no significa cortar todo tipo de relaciones con el exterior, “aislarse del mundo” como dicen despectivamente desde ciertos sectores, sino que implica reforzar los lazos políticos, económicos e identitarios entre los países de la región. Reivindicar un mestizaje cultural que, a su vez, conforma una identidad propia, ni europea ni norteamericana, sino latinoamericana. Si la actual crisis político-económica que azota a Europa y a los Estados Unidos se hace sentir levemente en la región, es porque las políticas tomadas de un tiempo a esta parte por los distintos gobiernos apuntan a lo mismo: dejar de mirar para afuera y centrarse en lo que pasa adentro. Y “adentro” no significa la Argentina, Bolivia, Venezuela o Ecuador aisladamente, sino que “adentro” alude al conjunto de países que sigue luchando codo a codo en base a aquél ideario de “Patria Grande” con el que soñaron quienes marcaron a sangre y fuego el destino de estas tierras.


                                                                                                                           Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 3, Julio 2012.

sábado, 23 de junio de 2012

De la historieta argentina y sus leyendas


Si hay algo que caracterizó a la historieta argentina desde que dio sus primeros pasos fue su uso de la sátira política y del relato costumbrista como herramienta para ser testigo de su tiempo, para contarnos la historia y hablarnos de la vida a su manera. Debe ser por esto, además de por la genialidad artística de las obras, que es la más importante en América Latina y una de las más reconocidas a lo largo y ancho del globo.
Tanta historia tiene la historieta, que se remonta a finales del siglo XIX cuando Caras y Caretas lanzaba sus primeras publicaciones. Algunos de los más reconocidos personajes se destacan por ser expresiones de la cultura nacional, como el gaucho Inodoro Pereyra, el indio Patoruzú, el inmigrante Don Nicola, o el mujeriego Loco Chávez. Otros, brillan por ser grandes comentaristas socio-políticos como Mafalda, con su ternura e ironía, o El Eternauta, con su dura crítica a la dictadura militar a través de una fascinante ficción. La licencia artística para matar de estos personajes le costó la vida a quien se transformaría en un ícono de la lucha política a través del arte: Héctor Oesterheld.
La producción nacional se las vio difícil varias veces, sobre todo en dos momentos: después de la llamada “época dorada”, en los 60, cuando entró en crisis como consecuencia de la aparición de la televisión, del ingreso de revistas mexicanas, y de la partida de los mejores dibujantes a Europa; y en los 90, década en la que el Capitán América y Superman acompañaron al Banco Mundial y al FMI en la vorágine neoliberal.
También se las vio difícil para hacerse un lugar dentro del campo cultural argentino, cuando pasó a la cotidianeidad a través del diario, con un público de La Nación que se mostraba reacio a aceptar esas “frivolidades” que no se correspondían con la seriedad del medio. Desde la literatura vinieron los mayores rechazos, considerando a este género como bastardo, infantil, y marginal, visión que algunos sigue compartiendo. Sin embargo, luego de la devastadora (en todo sentido) década del noventa, se produjo un reavivamiento del género que llega hasta nuestro días, de la mano de reconocidos exponentes como Liniers, Langer, Tabaré, Paz, y sobre todo de la reaparición de la histórica revista Fierro, dirigida por otro ícono de la historieta nacional como lo es Juan Sasturain. Por otra parte, hubo una revaloración de leyendas como Quino, el mismo Oesterheld, y los todavía cotidianos Nik y Sendra y Rep.
Hace cinco años se nos fue uno de los gigantes, el Negro, dejándonos a Inodoro, a Boggie, y a otros tantos personajes, además de los mejores libros de la pasión futbolera argentina; y hace un mes se nos fue otro de los grandes como lo fue (y lo seguirá siendo) Caloi, y con él un personaje que a lo largo de sus cuarenta años de vida fue siendo cada vez más querido por el público: Clemente. Este pajarraco sin pico ni brazos fue el crítico político y económico por excelencia, de las tiras además de la expresión más acabada de una pasión bien nuestra como lo es el futbol. En Clemente encontramos la filosofía de un Diógenes y el Linyera, el análisis socio-político de una Mafalda, o la pasión por las mujeres de un Loco Chávez. Del estilo del Gaturro de Nik, Clemente analiza la vida cotidiana desde la sabiduría del barrio, desde el sentido común de la calle.
Es por todo esto que hace un mes, más que un genial autor y un irremplazable personaje, se nos fueron dos cachos de cultura que perdurarán por siempre en el imaginario colectivo de esta sociedad en la que generó tantas reflexiones, y que tantas risas les agradecen.

                                                                                                                      Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 2, Junio 2012.

domingo, 3 de junio de 2012

Pobre



Todos los días convivimos con él. Hay muchos que no miran para el costado para no verlo, no pueden creer que exista tal espécimen caminando sobre la faz de la tierra. Otros lo miran fijamente, quizás durante toda su vida, indignados pero también no pudiendo creer que exista.
Causante de tantos males, muchos se preguntan de dónde salió, desde cuándo existe, cuál es su misión en este mundo. Los más aventurados conjeturan que su única misión es dañar a los demás, que no le importa el bienestar del otro sino solo su propio ombligo.
Lo vemos ahí, amenazante, solitario, oportunista, insaciable en su objetivo de maximizar sus ganancias. Ladrón de guante y cuello blanco, arremete desde la comodidad de su escritorio, y el caos de su calculador cerebro, contra aquél que corre con desventaja. Sigue a la bolsa, sigue a los números, a la irrealidad virtual de las transferencias bancarias; suma y multiplica, pero nunca resta y menos, divide. Se olvida de que su riqueza va de la mano con la pobreza de otro, en ese subibájico mundo de la circulación global del dinero.
Seamos claros: esta enfermo. Enfermo de poder, de avaricia, de riqueza ilimitada, de tener para tener más y así…bueno, tener más; enfermo de querer comprar hasta lo incomprable o de querer pagar hasta el amor en cómodas cuotas.
Así y todo, quizás no sea culpable. Quizás se trate de un ideal que se materializa en él, se hace carne en su humana inocencia, y termina por convertirlo en ese ser que tanto desprecio provoca. Ideal de esforzarse para ser el mejor, y por lo tanto superior al resto, pisando cabezas y oprimiendo almas para llegar al trono. Un trono que nadie puso pero que todos quieren.
Pobre de alma, no entiende que con lo único que nos vamos de este mundo es con la huella de haber sido y no haber tenido. No quiere y no puede entenderlo. Es la punta del iceberg de una idea que penetra en lo más profundo de las mentalidades y se convierte en la guía del camino de muchos.
No estoy hablando de nadie en particular, estoy hablando de muchos que creen que el éxito y la felicidad se alcanzan a expensas del otro: del sufrimiento del otro, del fracaso del otro, del “me importa bastante poco” el otro.


Si cuando chico quise ser como ellos, agradezco de grande haberme despertado y cambiado de parecer.


Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.

¡Dejate de joder!


A

Dejate de joder ¿Qué te pensás? ¿Qué vas a cambiar el mundo vos solo? ¿Sabés a cuantos como vos conocí? Ya se te va a pasar, es cosa de época, de edad. Cuando crezcas vas a entender.
¿Qué hacés leyendo eso? Anda, ¡salí y divertite!
¿Qué hacés yendo a esa villa? ¡Te podes agarrar enfermedades, ponete a estudiar mejor!
Haceme caso: estudia, recibite, encontrá una buena chica, casate, tené hijos, comprate una casa, un auto y tres perros. Esa es la buena vida. Si todo va bien, te podrás hacer unas buenas vacaciones pagas en doce cuotas. Trabaja hasta que te jubiles, tené nietitos y todo eso… ¿no? Así tiene que ser, así es, y así será.
¡No te gastes, viví la vida!
Hace la tuya, total, esto es así desde que tengo memoria. Vamos, ¡dejate de joder!

B

Dejate de joder ¿Qué te pensas? ¿Qué estoy solo en esto? ¿Sabes a cuantos como vos conocí? Ya va a pasar, si no bajamos los brazos todo va a mejorar. Ya vas a entender, CUANDO CREZCAS.
¿Qué hacés viendo eso? Apagá esa TV y salí a tomar aire, ¡salí y divertite!
¿Qué hacés yendo todos los fines de semana a ese casino flotante? ¡Te podes agarrar enfermedades! Salí un poco al mundo, Salí de esa burbuja de cristal.
No me hagas caso si no querés, pero a mi eso del “curso normal de la vida” me suena a chamuyo, ¡qué querés que te diga! Así no debió ni debe ser.
¡No te rindas, viví la vida!
Hace algo para que las cosas mejoren ¡esto es así desde que tengo memoria! Vamos, ¡dejate de joder!

Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.



Frio


I

Aparecen, de pronto, allí,
Cada uno en un pedazo de hielo,
Separados por un abismo de agua helada,
Permanecen inconcientes días enteros,
Al despertar no entienden qué sucede,
Exploran el área,
Por algún motivo, les parece familiar,
Súbitamente se miran, como si no se conocieran,
Recuperan la memoria,
A pesar del abismo, él, salta,
Cuando esta por llegar a tierra firme, esta se aleja,
Y cae,
El agua helada como el miedo,
Vuelve a subir a su pedazo de tierra fría,
Vuelve a intentarlo,
Vuelve a caer.

II

El otro pedazo de tierra se aleja cada vez más,
El es conciente de esto,
Pero sigue intentándolo,
Hasta que ella le pide que no lo intente más,
Le grita, pero él no llega a escucharla,
Aunque ve que hace señas,
Pero no les da importancia.

III

Ya están bien lejos el uno del otro,
El salta, y cae,
Nada, pero se congela y vuelve
Salta, nada, y vuelve
Nada, vuelve, y salta
Vuelve, salta, y nada
Nada,
Ella no le grita más
Él aun la ve, a pesar de no oírla,
Ve que ni siquiera se mueve,
Entiende [o cree entender]
Pero salta igual, y nada
Se hiela y nada
No vuelve, y nada
Nada y nada
Por siempre nada.

Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.


Desabrazitis


Un escritor, un maestro, un compañero y… ¡que va! Un amigo me comentó, a través de uno de sus tantos relatos, que el mundo esta en crisis de abrazos.
¿Cómo es esto? Al parecer el hambre no es el único mal que sufrimos los humanitos, sino que padecemos de un síndrome llamado desabrazitis.
Parece que con esto del individualismo y toda la bola, ya no tenemos a quién abrazar o quien nos abrace, porque uno de los requisitos para que se de (el más importante en realidad) es que haya otra persona.
El autoabrazo nace y muere al mismo tiempo. El abrazo compartido, el único y verdadero, llena al alma de sonrisas, aunque sea por un ratito, o quizás por mucho tiempo.
¿Cuándo quedó tan lejos el abrazo? ¿Por qué tanto rechazo? ¿Lastima? ¿Hace daño?
¿Quién nos dijo eso? Ah si, ellos. Ellos, que deben recibir muchos abrazos, pero todos de papel. No les creamos, o dejemos de creerles.
Muchos amigos, compañeros y sabios dijeron y dicen que el amor puede salvar al mundo. Yo prefiero creerles a ellos. Prefiero creerles, y darte un abrazo. Entonces todo va a estar bien, y todo va a comenzar a ser
mejor.

Publicado en Palabra Valija Nº 2, Junio 2012.

martes, 29 de mayo de 2012

Malvinas: soberanía Latinoamericana


Quizás el colonialismo nos suena un tanto a antaño: pensamos en quién le dio su nominación, Cristóbal Colon, en la conquista de América, y en los grandes colonizadores como Hernán Cortes, Francisco Pizarro o Pedro de Valdivia; pensamos en países de otros continentes que fueron sometidos históricamente por las grandes potencias de turno; pensamos en una opresión que, técnicamente, forma parte del pasado. Junto con el “imperialismo”, el “capitalismo”, o la “revolución”, entre otras palabras fuertes,  entra dentro de una categoría que, para el común de la gente, pareciera tener que ver con una terminología pasada de moda.
De hecho, la “omnipresente y omnipotente” Organización de las Naciones Unidas llevó a cabo hace más de medio siglo la "Declaración sobre la Concesión de Independencia a los Países y Pueblos Coloniales", la cual buscaba poner fin al colonialismo en todos lados donde se estuviese dando, y en todas las formas en las que se estuviese desarrollando.
Si suponemos que la de la ONU es palabra santa, no deberíamos estar hablando hoy día de algo que pareciera ser tan antiguo como el colonialismo. Pero como parece demostrar la historia, lejos queda la teoría de la práctica en lo que respecta a las resoluciones y disposiciones de la ONU y todos sus comités y organismos asociados. El caso de Malvinas resulta ejemplar en este sentido: desde 1966 se viene dando un intercambio público de declaraciones entre la Argentina y el Reino Unido con respecto a la soberanía de las islas, sin resultados concretos hasta la fecha.
Al cumplirse 30 años de la nefasta guerra que tuvo lugar allí, la cuestión de la soberanía de las islas que se sitúan geográficamente a 925 Km. De Comodo Rivadavia, provincia de Chubut, es un tema que hoy día tiene más vigencia que nunca.
Cuando nos liberamos del colonialismo español, las Malvinas no pasaron a ser automáticamente argentinas, sino que se convirtieron en integrantes del Virreinato del Río de la Plata, es decir, parte también de los actuales Uruguay, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Perú. Con esto no quiero decir que las Malvinas no sean argentinas, sino que forman parte de algo más grande.
Como venimos redescubriendo desde hace más de una década, los países sudamericanos no constituimos bloques aislados y autónomos respecto al resto, sino que formamos parte de una comunidad que, después de siglos de opresión y lucha, se presenta como más unida y más fuerte que nunca. Patria Grande, Unidad Latinoamericana, es el nombre que lleva este proceso de progresiva solidaridad y alianza socio-político-económica entre los países de la región.
Las Malvinas son argentinas, y por tanto, son latinoamericanas. Esto no lo decimos “nosotros, los argentinos”, sino que gran parte de los países de la región (englobados principalmente en la Unasur) han demostrado recientemente su incondicional apoyo a la Argentina en su justo reclamo de soberanía.
En este histórico reclamo ya no estamos liderados por un militar incompetente y borracho con aires de mesianismo, sino que contamos con el expreso apoyo de gran parte del continente. Como tantas otras, el caso Malvinas es una cuestión de interés continental, al menos hasta el límite del Río Bravo en Méjico.
Con un primer ministro porfiado y poco predispuesto al diálogo, aunque no tan de hierro como la Dama, Inglaterra hace caso omiso al reclamo. Ante la incesante propuesta de dialogo por parte de la Argentina, liderada en los últimos meses por el canciller Timerman, el gobierno ingles, como ha hecho a lo largo de todas las etapas de la cuestión, se muestra inflexible en su posición anti-negociadora.
El reclamo por la soberanía de las islas data del siglo XIX, de los años posteriores a la ocupación inglesa (1833), y fue dejado en un segundo plano durante varios años debido a las relaciones comerciales entre ambos países (el modelo agro-exportador, la Argentina como el granero del mundo y la mar en coche).
Ahora bien, quien preste un poco, solo un poco, de atención a la historia podrá darse cuenta de que Inglaterra, englobada en el Reino Unido, no se trató ni se trata de un país que se conforma solamente con la posesión de las tierras que constituyen su territorio geográfico. La expansión británica, impulsada por la famosa Revolución Industrial generó que durante todo el siglo XIX y parte del siglo XX, la economía y la cultura anglosajona penetren en los más recónditos lugares del globo. Desde Sudáfrica hasta la India, pasando por Nueva Zelanda y Malasia, Inglaterra se convirtió en la potencia dominante e incuestionable del momento.
Así como sucedió desde el siglo XVII en los actuales Estados Unidos y en la actual Centroamérica, a principios del siglo XIX la potencia británica intentó desembarcar en las costas sudamericanas a través de las llamadas “invasiones inglesas”, las cuales pudieron ser combatidas y derrotadas oportunamente por las fuerzas locales. Las relaciones carnales/comerciales con los gobiernos argentinos comenzaron en la década del veinte gracias a un Rivadavia que, fascinado con el progreso europeo, dio el visto bueno para la entrada del capital inglés a través de un empréstito contraído con la financiera Baring Brothers. Estas relaciones comerciales con la metrópoli anglosajona se mantuvieron firmes durante más de un siglo, por lo que el reclamo de soberanía fue reavivado y oficializado recién después de la segunda guerra mundial.  
Desde entonces las idas y vueltas se volvieron interminables, pero siempre terminando en la nada. El revitalizado reclamo por parte del gobierno argentino en los ultimes meses, no hizo más que dar cuenta de que la postura inglesa se mantiene y piensa seguir manteniéndose rígida y antidialógica. Las declaraciones y el accionar de Cameron reflejan perfectamente ese conservadurismo acérrimo que caracterizó a la Tratcher y a todos sus predecesores.
A pesar de que quieran imponer el miedo con sus grandes barcos y sus tecnológicos armamentos, el reclamo por la soberanía no puede dar marcha atrás. Por más que argumenten que los Kelpers deben elegir quien los gobierne, es imposible pensar en el derecho a la autodeterminación de un pueblo que no solamente fue implantado como consecuencia de una invasión, sino que habita las islas por temporadas, siendo una constante el desplazamiento de individuos desde Inglaterra hasta allí.
No es casualidad que de los 16 territorios declarados como “no autónomos” por la ONU, Inglaterra maneje la administración de 10. Es evidente que pretenden continuar con su política colonialista, y no se ven en el horizonte intenciones de dejar de hacerlo. En cualquier parte de cualquier continente no debe permitirse que se siga dando semejante anacronismo.
Hay vastas tierras que habitar e innumerables recursos por utilizar, pero quien tiene que hacerlo no debe ser una potencia que busca adueñarse, saquearla y explotarla en beneficio propio.
Las Malvinas son genuinamente parte de la Republica Argentina, y como tal, parte de nosotros. Por esta razón, no debemos bajar los brazos en esta lucha contra los vestigios colonialistas. Esta lucha nació de nosotros, los argentinos, pero debe ser dada por todos nosotros, los latinoamericanos.



Publicado en Inconsciente Colectivo Nº 1, Mayo 2012.

domingo, 22 de abril de 2012

Noche de abrazos en la feria


Noche fría la de Buenos Aires. El Otoño empieza a mostrar las garras de su hermano Invierno, preanunciando su pronta llegada. La feria colmada de gente. La fila para ver al maestro, interminable. Miles de sentipensantes aguardaron su llegada. Muchos pudieron entrar a la cálida sala, otros permanecieron afuera, con frío pero con el estimulo de saber que pronto estarían escuchando Palabras Andantes brotando de la boca del escritor.
Luego de las formalidades, los días se echaron a caminar. La lectura del calendario, intencionalmente desordenada, empezó por Enero 11. Los problemas técnicos interrumpieron el relato sobre Don Dávalos, pero al menos supimos, por boca del propio maestro, que el micrófono mejoraba la calidad de los textos que leía.
Aplausos mediante, Enero 15 nos llevó a pensar, de la mano del zapato de Rosa Luxemburgo, en aquellos que día a día levantan las banderas de la libertad y la justicia. Junio 5 nos contó que la naturaleza no es muda, pero que si fuera Banco, ya la hubiese sido salvada. Abril 12 nos hizo dar cuenta de que los indígenas americanos fueron castigados por los colonizadores por causa de los mismos crímenes por los que había condenado, unos siglos atrás, Jesús de Nazaret. Octubre 8 hizo que los aplausos llovieran recordando la caída de Guevara, Sandino, y Zapata, tres que se negaron a repetir la historia. En Octubre 12, los nativos americanos descubrieron que eran todo lo que los europeos decían que habían descubierto. En Septiembre 11, día de la lucha contra el terrorismo, comenta que a quienes debería buscarse en realidad son a los traficantes del miedo. En Julio 23 nacieron los hermanos gemelos que gobiernan, desde hace más de medio siglo, todos los gobiernos: el FMI y el Banco Mundial. En Septiembre 15, los banqueros “victimas” de la crisis del 2008 fueron compensandos con más dinero del que bastaría para darle de comer a todos los pobres del mundo, con postre incluido. En Mayo 23 de 1937 se realizó la autopsia del por entonces dueño del mundo, John D. Rockefeller, en la cual “no se encontró ningún escrúpulo”, según nos relataba, irónicamente, nuestro uruguayo vecino. En Octubre 14, nos cuenta la derrota de la civilización en Bolivia, cuando en el 2002 “las empanadas derrotaron al progreso” que llevaba McDonals a esas tierras. Aprovechó su relato sobre las sanguijuelas modernas, las que venden buena salud mientras nos acompañan al cementerio, para mencionar el conflicto minero en la Argentina, despertando la segunda gran ovación de la noche.


Nos habló, a través de indignantes e increíbles relatos, acerca de los problemas de la desinformación, del rol de la iglesia en los distintos procesos históricos, de los niños robados, de los males de las dictaduras militares, y de la reivindicación del papel de las mujeres latinoamericanas. También nos habló de los desparecidos: nos invita a recordar en Agosto 30 no solo a las desapariciones humanas, sino también a “los bosques nativos, las estrellas en las noches de las ciudades, las cartas escritas a mano, los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo, el sentido comunitario y el sentido común”. Con exquisito sentido del humor se pregunta en Marzo 9 sobre el misterio que encierran los nombres “ministerio de Defensa” y “Presupuesto de Defensa” de un país que fue invadido una sola vez, durante un día, en toda su historia. Para el escritor resulta “un enigma mas indescifrable que el misterio de la santísima trinidad”. Con el mismo humor se refiere a Noviembre 10, día de la ciencia, al indicar que se invierte cinco veces menos dinero en la cura del mal de Alzheimer que en estímulos para la sexualidad masculina y siliconas para la belleza femenina, concluyendo en que en pocos años tendremos viejas de tetas enormes y viejos de penes duros pero ninguno recordará para qué sirve”. En Octubre 17, con sutil ironía reflexiona sobre el porqué de la existencia de los pobres, al preguntarse “¿Será porque su desnudez nos viste, y su hambre nos da de comer?”.
La tercera gran ovación de la noche vino de la mano del relato sobre Las Sacrílegas de Junio 9, aquellas lesbianas de principio de siglo que se amaban a escondidas, y que escaparon de la persecución de una cultura que no estaba lista para aceptarlas. Luego de mencionar el logro que implicó la sanción del matrimonio igualitario en la Argentina, concluyó el relato con unos versos del cantante Milton Nacimiento que expresan que “toda manera de amar vale cantar, toda manera de amar vale amar, toda manera de amar vale la pena”.
La ininterrumpida hora y media de lectura terminó con dos relatos sobre Diciembre 31, uno que nos invita a enviar nuestro fuego hasta el final, y otro que nos invita a seguir brindando por el nacimiento de los días y los libres. Entonces los aplausos y las ovaciones se escucharon por última vez, y el maestro saludó a su público para luego partir, de inmediato, a solucionar unos problemas de carácter personal, según él mismo contó.
¿Cuántos de los que asistieron a la conferencia habrán leído sus vagamundeces? ¿Cuántos dirán ´No´ y cuántos serán como ellos? Poco importó ya que después de disfrutar de estos abrazadores relatos, todos y cada uno de ellos salieron cantando La Canción de Nosotros, y las utopías de los desesperanzados volvieron a caminar. Los Hijos de los Días dieron, oficialmente, sus primeros pasos y su padre, Don Eduardo Galeano, nos recordó que debemos ser tan porfiados como para seguir creyendo en la razón humana porque, como él dice, fuimos mal hechos pero no estamos terminados.

martes, 10 de abril de 2012

El hijo maldito de la crisis

La crisis argentina de hace una década, además de los graves problemas económicos, trajo consigo enormes problemas de índole social que desembocaron en una situación de profunda pobreza, desigualdad y malestar social a nivel general. Sus hijos fueron muchos, pero probablemente el que más daño le causa a la sociedad hoy, diez años después, sea el Paco.
Cuando fue noticia, fueron varios los informes que veíamos en los grandes noticieros: la droga de los pobres, la resaca de la cocaína, la droga del exterminio y demás. Sin embargo, hace ya un buen tiempo que el problema de la existencia del Paco ha dejado de ser una nota en un diario, una mención en un noticiero, o algo que provoque una real preocupación entre la gente a la cual no afecta ni directa ni indirectamente ¿Y esto por qué? Probablemente sea porque, lisa y llanamente, no sea algo que venda: nos hemos acostumbrado a que exista y a que cada vez se expanda más y más; hemos cometido el peor de los errores que se pueden cometer en relación a un problema: naturalizarlo. Vamos a tocar este tema para refrescar la memoria de algunos, para que algunos lo conozcan en relativa profundidad, pero más importante, para que todos seamos concientes de que los efectos de esta droga son realmente devastadores y que si existe, es porque es lamentablemente necesaria: por ser un negocio o por ser una vía de escape de la realidad.



¿Qué es el paco?

Paco es el nombre que se le da a la “PAsta base de la COcaina” (también llamada PBC), y no es siquiera una droga, sino un residuo de la misma. El paco surge de la crisis del 2001, siendo una alternativa a las dos drogas más consumidas: la marihuana y la cocaína. Claro esta: el consumo de la cocaína se vio disminuido dado su alto costo, produciendo una reconversión del mercado en el cual los traficantes dejaron de distribuir las mencionadas drogas como antes de la crisis.

Elaboración y consumo

Como su elaboración es mucho más barata y sencilla, el paco empezó a tener un notable arraigo inicialmente entre los sectores marginados: las villas miseria. Elaborada en base a sus desechos, el paco no es apto para el consumo humano por no tener el tratamiento de la cocaína: la misma es extraída de las hojas del arbusto de coca a través de un proceso de maceración y mezcla con solventes. El paco, en cambio, tiene entre sus componentes querosén, ácido sulfúrico, alquitrán, monóxido de carbono, anfetaminas, etc. Lo cual lo vuelve altamente adictivo y tóxico. ¿Cómo se consume? Junto con un cigarrillo de marihuana (“nevado”) o más comúnmente por vía respiratoria a través de las pipas caseras (hechas con latas, bombillas, antenas, etc.) en donde se mezcla el producto con viruta de metal y ceniza de cigarrillo de tabaco a modo de filtro.

Los efectos

Esquemáticamente, podemos decir que las etapas que atraviesa un consumidor de Paco son las siguientes:

I) La euforia:
- Disminución de inhibiciones
- Sensación de placer
- Éxtasis
- Intensificación del estado de ánimo
- Cambios en los niveles de atención
- Hiperexcitabilidad
- Sensación de ser muy competente y capaz
- Aceleración de los procesos de pensamiento
- Disminución del hambre, el sueño, y la fatiga
- Aumento de la presión sanguínea, la temperatura corporal, y el ritmo respiratorio

II) La disforia
- Sensación de angustia, depresión e inseguridad
- Deseo incontenible de seguir fumando
- Tristeza
- Apatía
- Indiferencia sexual

III) El consumo compulsivo: etapa en la que la persona empieza a consumir ininterrumpidamente cuando aún tiene dosis en la sangre, para evitar la disforia.

IV) Sicosis y alucinaciones: la pérdida del contacto con la realidad puede darse después de varios días o semanas de fumar con frecuencia, y durar semanas o meses. Las alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, olfativas, o cutáneas.

Por ser altamente adictivo, el Paco demanda un consumo ininterrumpido: como sus efectos duran entre 2 y 8 minutos, el consumidor necesita ir a comprar otra dosis, y es entonces cuando empieza a gastar más y más dinero, los cual lo lleva a vender sus pertenencias muchas veces, y en el peor de los casos, a delinquir para conseguir lo que necesita. Esta corta duración del efecto y su consiguiente demanda continua, hacen que el paco (que ronda entre los $ 2 y $ 5) no sea, en realidad, barato: el promedio es de 10 a 15 por día, con casos extremos que rondan los 100.

Los consumidores

Si bien es cierto que el Paco nació en el interior de los sectores más pobres de la sociedad, también es cierto que con el pasar del tiempo se fue expandiendo hacia los sectores medios y los más pudientes.
Se estarán preguntando ¿por qué se la caracteriza entonces como “la droga de los pobres”? en primera instancia se debe a una cuestión de visibilidad: entre los sectores marginados, el consumo es plenamente público y sus consecuencias también; los consumidores se encuentran mucho más expuestos. La diferencia con el consumo de la clase media la podemos encontrar en: el cuidado físico posterior al consumo, la privacidad del mismo, la posibilidad de elegir de a quien comprar y de delivery, y la vulnerabilidad propia de las condiciones de vida.
Se estima que el consumo en los sectores más afectados por la droga se instala alrededor de los 14 años, habiendo casos extremos de solamente 7 u 8. Lo cierto es que a menor edad, mayor y más rápido es el daño, por una evolución del cerebro más sensible (por supuesto que el estado nutricional influye). Los consumidores, llamados por su aspecto “Muertos vivos”, han aumentado en grandes porcentajes durante la última década: un estudio de la ONU en el 2007 estimaba que desde el 2003 hasta esa fecha, el consumo había aumentado en un 200%, siendo el mayor en Latinoamérica.
En cuanto a los centros en donde los adictos pueden tratarse, además de ser la mayoría de ellos privados y por tanto casi inaccesibles, lo cierto es que son escasos: habiendo cientos de miles de consumidores de paco, se cuenta con un número ínfimo de lugares de rehabilitación o de manejo de la adicción.

Los dealers

El Paco es un negocio que factura miles de millones por año y, a diferencia de la cocaína o la marihuana, no se trata de un manejo a través de carteles organizados, sino que su elaboración puede ser casera y no demanda una extensa ruta de envío. Es por ello que los llamados “dealers” actúan de forma fragmentada, prácticamente autónoma, en cada barrio o lugar que frecuentan.  

El problema social

Como bien hemos visto, el Paco si bien no es propiedad solamente de los sectores más pobres, es cierto que es en ellos en donde su efecto se amplifica. Al ser el “desecho de la cocaína”, el Paco produce efectos parecidos a la misma, pero en su extremo: y es justamente aquí en donde la diferencia entre las condiciones de vida de los consumidores se torna un punto nodal. Los consumidores de los sectores medios y altos, al tener otro ingreso tanto monetario, como cultural y nutricional, ven que los efectos son más lentos, quizás no tan graves, pueden tener otro control sobre el consumo, y pueden pagar un tratamiento en un centro privado. En los sectores bajos, en cambio, no solo el ingreso es más bajo, sino que el desconocimiento de sus efectos, agravados éstos por insuficiencias nutricionales, genera que el daño sea mayor y hasta mortal.

El consumo, a la larga, saca no solo el hambre, sino también la conciencia de marginación. Como sucede con el poxirran, el Paco es una suerte de “vía de escape”, todo lo contrario a un cable a tierra, que encuentran los consumidores para olvidarse y distanciarse de su situación actual. Además, los consumidores de más bajos recursos sufren una doble exclusión: de la sociedad por su condición de pobres, y entre sus pares, por ser peligrosos e imprevisibles.
El paco no es un problema solo Argentino, sino que también afecta a varios países de Suramérica: en Colombia se lo conoce como “Bazuco”, en Uruguay como “Pasta”. De hecho, en las últimas semanas en Honduras expresan su preocupación por la expansión de esta droga, temiendo que llegue y se instala en Centroamérica.

El Paco existe. No es noticia pero existe, y sigue produciendo los mismos efectos, o peores, entre los consumidores. El paco es muerte, y es producto de un sistema que, evidentemente, lo vuelve asquerosamente necesario. Es la punta de un Iceberg cuya base a muchos nos cuesta, y les cuesta ver. Ver para conocer; conocer para indignarse; indignarse para combatirla.
Si pretende arribar a buen puerto, este proceso debe incluirnos a todos y cada unos de nosotros.Digámoselo NO AL PACO, y tratemos de entender por qué existe, para intentar revertir esta nefasta situación.